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24 de mayo de 2025 a las 00:20
Mono Muñoz, Cae por Huachicol
La sombra del "Mono" Muñoz vuelve a cernirse sobre la Comarca Lagunera. Su detención, envuelta en el secretismo propio de las operaciones contra el crimen organizado, ha despertado viejos fantasmas y sembrado nuevas interrogantes. ¿Es Juan Manuel Muñoz un simple eslabón en la cadena del robo de hidrocarburos, o se trata de una pieza clave, un estratega que mueve los hilos desde las sombras? Su historial delictivo, marcado por condenas en México y Estados Unidos por narcotráfico y lavado de dinero, nos dibuja la figura de un hombre con amplias conexiones y una habilidad sorprendente para evadir la justicia durante años. La captura en Torreón, casi simultánea al decomiso de miles de litros de combustible ilegal en Gómez Palacio, plantea la inevitable pregunta: ¿existe una conexión directa entre ambos eventos? Las autoridades, herméticas como de costumbre, no han confirmado ni desmentido esta posibilidad, alimentando así las especulaciones y la incertidumbre.
El hermetismo oficial contrasta con la contundencia de los hechos. Cuatro mil cuatrocientos litros de hidrocarburo, un tanque con capacidad para treinta mil, equipo especializado para su manejo… Las cifras hablan por sí solas, revelando la magnitud de la operación desmantelada en Gómez Palacio. No se trata de un robo menor, sino de un entramado criminal con recursos y logística, capaz de mover grandes volúmenes de combustible robado. La presencia de la Policía Federal Ministerial, la Agencia de Investigación Criminal, peritos federales, el Ejército y la Guardia Nacional en el operativo demuestra la importancia que las autoridades otorgan a este caso. Sin embargo, la falta de detenciones previas nos hace preguntarnos si realmente se está atacando el corazón del problema o solo se están podando las ramas de un árbol que sigue creciendo.
La región lagunera, con su ubicación estratégica y su compleja realidad socioeconómica, se ha convertido en un terreno fértil para el florecimiento de estas actividades ilícitas. El robo de hidrocarburos, un cáncer que corroe las finanzas de Pemex y la seguridad del país, encuentra aquí un caldo de cultivo propicio. La detención del “Mono” Muñoz podría ser una oportunidad para desentrañar las redes criminales que operan en la zona, pero para ello es necesario que las autoridades vayan más allá de la captura de un solo individuo, por importante que este sea. Es necesario investigar a fondo, seguir el rastro del dinero, identificar a los cómplices y desmantelar toda la estructura.
La recurrencia de las tomas clandestinas en Gómez Palacio, como la descubierta en la colonia Miguel de la Madrid y posteriormente en la calle Hortensias, demuestra que el problema persiste a pesar de los esfuerzos de las autoridades. El modus operandi, siempre similar, con zanjas discretas y mangueras conectadas a los ductos de Pemex, sugiere la existencia de una organización bien estructurada y con conocimiento del terreno. ¿Quiénes son los responsables? ¿Hasta dónde llegan sus tentáculos? Estas son las preguntas que las autoridades deben responder si quieren acabar de raíz con este flagelo. La sociedad lagunera, cansada de la inseguridad y la impunidad, exige resultados concretos y un compromiso real para combatir el crimen organizado en todas sus formas. La detención de Juan Manuel Muñoz es solo el primer paso, un pequeño avance en un largo camino que aún queda por recorrer.
Fuente: El Heraldo de México