23 de mayo de 2025 a las 12:40
Justicia para Misael: El estado de la casa de sus agresores.
La indignación recorre las calles de Tehuacán. Lo que comenzó como un altercado entre un vendedor ambulante y dos individuos se ha convertido en un incendio de furia colectiva. Misael, un joven que se gana la vida vendiendo fruta, fue brutalmente agredido por un hombre y su hijo, quienes, según testigos, le exigieron que retirara su puesto. La negativa de Misael desató una golpiza que lo dejó inconsciente en el asfalto, una escena capturada en video y difundida rápidamente en redes sociales, encendiendo la mecha de la indignación popular.
La grabación, que dura menos de un minuto, muestra la violencia desmedida de los agresores. La frase "por las buenas o por las malas" precede a una lluvia de golpes que deja a Misael indefenso, sin que nadie intervenga. Esta imagen, símbolo de la impotencia y la injusticia, fue el catalizador que movilizó a la comunidad de Tehuacán.
No tardaron en identificarse a los agresores. La tarde del miércoles, vecinos, comerciantes y ciudadanos indignados se congregaron frente a su domicilio en el Fraccionamiento La Concordia. Lo que comenzó como una protesta pacífica se transformó en una expresión de rabia contenida. La frustración acumulada por la violencia e impunidad percibida desbordó los límites. Objetos lanzados, gritos de justicia, y finalmente, las llamas consumiendo la vivienda y un vehículo estacionado en la propiedad.
El fuego, reflejo de la ira colectiva, obligó a la intervención de Protección Civil y Bomberos, quienes lucharon contra el incendio para evitar su propagación. Los daños materiales son cuantiosos, pero la magnitud de lo ocurrido trasciende lo económico. El incendio se convirtió en un símbolo, un grito desesperado de una comunidad harta de la violencia.
Las autoridades, en medio de la tensión y el caos, lograron resguardar a los agresores, evitando un posible linchamiento. Reportes indican que estos individuos ya tenían antecedentes de conflictos con otros vendedores ambulantes, un dato que añade otra capa de complejidad al caso. La percepción de impunidad, alimentada por estos antecedentes, contribuyó a la escalada de violencia.
El Gobierno del Estado de Puebla ha condenado enérgicamente la agresión a Misael, calificándola de "cobarde e injustificada". Se ha prometido justicia y se ha asegurado que se aplicará todo el peso de la ley. Sin embargo, el incidente deja una profunda herida en la comunidad, una cicatriz que recuerda la fragilidad de la paz social y la necesidad de abordar las causas subyacentes de la violencia.
Mientras tanto, la madre de Misael, a pesar del dolor y la indignación, hace un llamado a la paz. Un llamado que resuena en medio del clamor de justicia, un recordatorio de que la violencia engendra más violencia, y que la verdadera justicia se construye con diálogo y respeto, no con fuego y destrucción. El futuro de Tehuacán dependerá de la capacidad de la comunidad para canalizar su indignación hacia la construcción de un futuro más justo y pacífico, un futuro donde la violencia no sea la respuesta a la injusticia.
Fuente: El Heraldo de México