23 de mayo de 2025 a las 05:25
Diálogo con CNTE: ¿Peticiones imposibles?
La tensión se palpa en el aire de la capital. El eco de las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) resuena en las calles, entre el clamor de sus demandas y el malestar de una ciudadanía atrapada en el fuego cruzado. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, se erige como la voz del gobierno en medio de la tormenta, con un mensaje que oscila entre la firmeza y la conciliación. Un incremento salarial del 100%, como exige la CNTE, es una quimera, una imposibilidad en el actual contexto económico. El 10% otorgado el pasado 15 de mayo es, por ahora, el límite. Sin embargo, la puerta del diálogo no se cierra, sino que se abre de par en par, con la promesa de una sesión permanente a partir de hoy. La secretaria Rodríguez Velázquez apuesta por la palabra como herramienta para desanudar el conflicto, rechazando el uso de la fuerza pública como una opción viable. Reconoce el impacto negativo de las movilizaciones en la vida cotidiana de los ciudadanos, pero insiste en la voluntad del gobierno de tender puentes y alcanzar acuerdos. La imagen de un gobierno represor, tan arraigada en el pasado, se busca desterrar.
La incertidumbre, sin embargo, persiste. La secretaria plantea una pregunta crucial: ¿Realmente la CNTE está dispuesta a dialogar? La oferta está sobre la mesa, pero ¿bajo qué condiciones? ¿Es legítimo negociar bajo la presión de las protestas, con el costo social que implican, con los niños sin clases? La interrogante flota en el aire, dirigida tanto a los maestros como a la opinión pública. Se busca el apoyo de la ciudadanía, se apela a su comprensión ante la complejidad de la situación. La instrucción presidencial es clara: alcanzar acuerdos que beneficien al magisterio, sin perder de vista los logros ya obtenidos, como el congelamiento de la edad mínima de jubilación, un punto crucial para los trabajadores de la educación. Mantener la edad de jubilación en 58 años para hombres y 56 para mujeres, evitando el incremento a 60 años previsto por la ley, representa una victoria significativa, un argumento que se suma a la invitación al diálogo. El futuro del conflicto se dibuja incierto, en un escenario donde la negociación y la presión social se entrelazan, mientras la ciudad contiene la respiración a la espera de una resolución. ¿Prevalecerá la voluntad de diálogo o la escalada del conflicto? Los próximos días serán cruciales para definir el rumbo de esta historia.
Fuente: El Heraldo de México