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23 de mayo de 2025 a las 07:20

Antigua torre colapsa en China

Un escalofrío recorrió la histórica ciudad de Fengyang el pasado lunes. La imponente Torre del Tambor, testigo silencioso de siglos de historia, se desprendió de parte de su armadura de tejas, creando una escena que evocaba tanto la fragilidad del tiempo como la fuerza impredecible de la naturaleza. Imaginen la escena: decenas de visitantes y locales paseando cerca de la majestuosa torre, disfrutando de la tarde, cuando de repente un crujido ominoso rompe la tranquilidad. Cientos de tejas, como pétalos de piedra desprendidos de una antigua flor, se precipitan al suelo en una cascada terrosa. Una nube de polvo gris parduzco, como un suspiro fantasmal de la propia historia, se eleva desde la base de la torre, envolviendo la escena en un aire de misterio y conmoción.

El sonido, según los testigos, era inconfundible: un repiqueteo incesante, como una lluvia de piedras, que duró uno o dos minutos, una eternidad para quienes presenciaron la caída. Un comerciante local, desde su puesto a la entrada de la torre, relató cómo el sonido de las tejas golpeando el suelo le heló la sangre. La imagen, asegura, quedará grabada en su memoria para siempre. La suerte, sin embargo, quiso que la plaza estuviese prácticamente desierta en ese preciso instante. De haber ocurrido tan solo unas horas después, la escena podría haber sido dramáticamente distinta. Como apuntó otro testigo, al caer la tarde, la plaza suele llenarse de niños que juegan tras la cena, una imagen de alegría que, en esta ocasión, se vio reemplazada por la fortuna de un espacio vacío. La ironía del destino se hace aún más palpable al conocer que el techo de la torre había sido renovado hacía apenas un año. Una reparación destinada a preservar la integridad de este monumento histórico, que irónicamente ha precedido a este sorprendente colapso.

La Torre del Tambor de Fengyang, erigida en el lejano 1375, no es solo una estructura imponente; es un símbolo. Un símbolo de la historia de la ciudad, de las tradiciones ancestrales que han marcado el paso del tiempo, un punto de encuentro entre el pasado y el presente. Sus muros han resonado con el eco de ceremonias milenarias, han marcado el ritmo de la vida cotidiana, han anunciado el comienzo de eventos trascendentales y el simple transcurrir de las horas. Es una de las torres de tambor más grandes de China, un orgullo nacional y un imán para turistas de todo el mundo.

La dicotomía entre la solidez de su base original, que data de la dinastía Ming, y la fragilidad de la torre superior, reconstruida en 1995 y precisamente la parte afectada por el desprendimiento, plantea interrogantes sobre los métodos de restauración empleados y la compatibilidad de los materiales utilizados. Las autoridades locales, a través de la oficina de cultura y turismo, han iniciado una investigación exhaustiva para determinar las causas de este incidente. Mientras tanto, la Torre del Tambor, herida pero aún en pie, espera pacientemente las respuestas, recordándonos la importancia de la preservación del patrimonio histórico y la necesidad de aprender de las lecciones que el tiempo, a veces de forma abrupta, nos deja. La comunidad local, con la respiración contenida, aguarda los resultados de la investigación, con la esperanza de que este evento sirva para fortalecer, aún más, la protección de este tesoro histórico que, a pesar de las heridas, sigue latiendo en el corazón de Fengyang.

Fuente: El Heraldo de México