22 de mayo de 2025 a las 23:46
Último adiós a Ximena Guzmán, entre lágrimas y seguridad
La silenciosa caravana serpenteaba por las calles de la ciudad, un triste río de metal y cristal que reflejaba el gris del cielo de marzo. Veinte vehículos, aproximadamente, avanzaban lentamente, como si quisieran retrasar lo inevitable, lo irreversible. Dentro de ellos, rostros marcados por el dolor, ojos enrojecidos que intentaban contener las lágrimas, manos que se aferraban a otras buscando consuelo. Se dirigían al Panteón Colinas de Mayorazgo, el destino final de Ximena Guzmán, cuya partida ha dejado un vacío imposible de llenar en la vida de quienes la conocieron.
La tarde de este jueves 22 de marzo, los restos de Ximena fueron trasladados desde la funeraria de la colonia San Rafael, un lugar que se había convertido en el epicentro del dolor y la despedida para familiares, amigos y colaboradores. Desde el mediodía, el flujo de personas que llegaban para dar el último adiós a la secretaria particular de la Jefa de Gobierno fue constante, un testimonio del cariño y el respeto que se había ganado a lo largo de su vida.
El silencio dentro de los coches era roto únicamente por los sollozos contenidos y el susurro de algunas oraciones. Afuera, el sonido de los motores y el acompañamiento discreto de la Subsecretaría de Tránsito marcaban el ritmo del cortejo fúnebre. La ciudad, ajena al drama que se desarrollaba en sus calles, continuaba su ritmo frenético, indiferente al dolor de quienes despedían a Ximena.
La noticia de su fallecimiento ha conmocionado a la esfera política de la ciudad. Ximena, más que una secretaria particular, era un pilar fundamental en el equipo de la Jefa de Gobierno. Su eficiencia, su discreción y su lealtad eran cualidades ampliamente reconocidas por todos. Su ausencia dejará un hueco difícil de llenar, no solo a nivel profesional, sino también a nivel humano.
Se espera la llegada de Clara Brugada al Panteón Colinas de Mayorazgo para dar el último adiós a su colaboradora y amiga. Una despedida que, sin duda, estará cargada de emotividad y reconocimiento a la labor incansable de Ximena. Su presencia será un testimonio del profundo aprecio que la Jefa de Gobierno sentía por ella, una relación que trascendía lo profesional para adentrarse en el terreno de la amistad sincera y la confianza mutua.
En estos momentos de dolor, las palabras parecen insuficientes para expresar la magnitud de la pérdida. Ximena Guzmán deja un legado de trabajo, dedicación y compromiso. Su recuerdo permanecerá vivo en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de conocerla y trabajar a su lado. Su partida deja una profunda huella en el corazón de la ciudad, un recordatorio de la fragilidad de la vida y la importancia de valorar cada momento. Que descanse en paz.
Fuente: El Heraldo de México