22 de mayo de 2025 a las 09:25
Trabajadores nocturnos: ¿héroes olvidados?
La noche se cierne sobre la ciudad, un manto oscuro que cobija los sueños de muchos, pero que también ilumina la lucha incansable de otros. Miles de rostros anónimos se adentran en la oscuridad, no por elección, sino por necesidad, para mantener viva la maquinaria de la metrópoli. Son los trabajadores nocturnos, los invisibles héroes de la economía, cuyos sacrificios a menudo pasan desapercibidos. Sus jornadas, marcadas por el silencio y la soledad, se extienden por horas, carcomiendo poco a poco su salud física y mental. La luz artificial que los acompaña se convierte en un testigo mudo de su entrega, de su lucha constante contra el cansancio y la monotonía.
Esta realidad, ignorada durante décadas por un sistema que prioriza el capital sobre el bienestar humano, se ha convertido en un clamor que exige ser escuchado. La "noche neoliberal", como una sombra ominosa, dejó una profunda huella en la vida de miles de familias, obligándolas a adaptarse a una precariedad que parecía no tener fin. Hoy, en la era de la Cuarta Transformación, la deuda histórica con estos trabajadores nocturnos comienza a saldarse. No se trata solo de reconocer su labor, sino de implementar acciones concretas que dignifiquen sus condiciones de trabajo.
La reducción de la jornada nocturna de siete a seis horas, junto con la implementación de turnos rotatorios, no es un capricho, sino una necesidad imperiosa. Estudios científicos, realizados por organismos internacionales de renombre como la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, han demostrado la relación directa entre el trabajo nocturno prolongado y el incremento en el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer, trastornos digestivos y problemas de salud mental. No podemos seguir ignorando estas evidencias, no podemos permitir que la salud de nuestros trabajadores sea el precio que se paga por el progreso económico.
La prohibición del trabajo nocturno para mujeres embarazadas o en periodo de lactancia es otra medida fundamental para proteger la salud y el bienestar de las madres y sus hijos. Se trata de un acto de justicia social, de un reconocimiento a la vulnerabilidad de estas mujeres en una etapa crucial de sus vidas.
Es innegable que estas propuestas han encontrado resistencia en algunos sectores. La oposición, en su miopía política, minimiza la lucha de los trabajadores nocturnos, calificándola como la reivindicación de una minoría. Olvidan, o quizás prefieren ignorar, que detrás de las cifras hay rostros, historias de vida, familias que luchan día a día por un futuro mejor. Son obreros, enfermeras, transportistas, trabajadores de limpieza, personal de seguridad, meseros… son los pilares que sostienen la ciudad mientras el resto duerme, los héroes anónimos que merecen ser reconocidos y protegidos.
La Cuarta Transformación se construye sobre los cimientos de la justicia social, y la dignificación del trabajo nocturno es una pieza clave en este proceso. No se trata solo de reducir las horas de trabajo, sino de transformar la mentalidad, de priorizar el bienestar de las personas sobre los intereses del capital. El desarrollo económico no puede sustentarse en la explotación y el sacrificio de los más vulnerables. El trabajo digno no tiene horario, pero sí debe tener límites, garantías y, sobre todo, humanidad. La lucha continúa, la voz de los trabajadores nocturnos se alza con fuerza, exigiendo el respeto y la dignidad que merecen. La Cuarta Transformación será con ellos, o no será.
Fuente: El Heraldo de México