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22 de mayo de 2025 a las 09:25
Prepárate: El trabajo del mañana
La revolución tecnológica que vivimos presenta un desafío sin precedentes: ¿cómo asegurar que el progreso beneficie a todos, y no solo a unos pocos? Mientras la Inteligencia Artificial y la automatización transforman el panorama laboral a una velocidad vertiginosa, la incertidumbre se apodera de millones de personas que temen por su futuro. El informe del Foro Económico Mundial pinta un cuadro complejo: sí, se crearán nuevos empleos, pero también desaparecerán muchos otros. La clave, entonces, no radica en resistir el cambio, sino en anticiparlo y adaptarnos. No podemos permitirnos el lujo de ser espectadores pasivos en esta transformación.
La propuesta de "Innovation for Jobs" nos invita a repensar la forma en que medimos el éxito. En lugar de enfocarnos únicamente en la eficiencia y la reducción de costos, debemos priorizar la creación de empleos significativos, que permitan a las personas desarrollar su potencial y contribuir a la sociedad. Imaginen un mercado laboral donde se valore no solo lo que ya sabemos, sino nuestra capacidad de aprender, de reinventarnos, de colaborar. Un mercado donde la empleabilidad sea el eje central, y no simplemente la ocupación momentánea.
En América Latina, esta discusión cobra especial relevancia. La reciente mesa de trabajo organizada por la Alianza Nacional de Inteligencia Artificial, con la participación de OpenAI, abrió un espacio crucial para el diálogo y la búsqueda de soluciones. Expertos de la academia, la industria, la sociedad civil y el gobierno analizaron el impacto de la IA en nuestros mercados laborales y debatieron las políticas necesarias para impulsar la capacitación y la reconversión de la fuerza laboral.
La colaboración es fundamental. Necesitamos una alianza sólida entre el sector público, el privado y la academia para asegurar una transición justa e inclusiva. Un nuevo contrato social que garantice que nadie se quede atrás. El video de la mesa de trabajo (https://youtu.be/tyNXPwQ7oFY?si=Jo7LJZoz0mcRLMW0) ofrece una ventana a este diálogo crucial.
El informe del WEF también nos ofrece destellos de esperanza. La transición hacia una economía verde, por ejemplo, está generando más empleos de los que elimina. Las tensiones geopolíticas, aunque complejas, están impulsando la reconfiguración de las cadenas de valor, creando nuevas oportunidades. Y cada vez más empresas están reconociendo el valor de la diversidad y la inclusión.
El futuro del trabajo no es una profecía inmutable, sino un lienzo en blanco que podemos pintar con nuestras decisiones. No se trata de elegir entre humanos o robots, sino de construir una sociedad donde la tecnología esté al servicio del progreso humano. Una sociedad donde la innovación se mida por su impacto positivo en la vida de las personas, y no solo por su velocidad o eficiencia. Un futuro donde el trabajo sea sinónimo de dignidad, propósito y realización personal. Ese futuro está en nuestras manos. Construyámoslo juntos.
Fuente: El Heraldo de México