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22 de mayo de 2025 a las 23:15
Prepárate: 10 Huracanes Azotan el Atlántico
Nos encontramos ante un escenario preocupante. La temporada de huracanes del 2025 en el Atlántico se perfila como una de las más activas de los últimos años, con una probabilidad del 60% de superar el promedio histórico. Entre 13 y 19 tormentas con nombre, de las cuales hasta 10 podrían convertirse en huracanes y cinco de ellos alcanzar la temida categoría 3 o superior, son las cifras que maneja la NOAA. Imaginen la fuerza de vientos sostenidos de al menos 178 km/h, capaces de arrasar con infraestructuras, viviendas y, lamentablemente, vidas humanas.
La receta para este cóctel explosivo meteorológico la conocemos: temperaturas oceánicas elevadas, que actúan como combustible para estos gigantes; y la disminución de los vientos alisios, esos guardianes naturales que suelen frenar la formación de ciclones. A esto se suma, como un ingrediente cada vez más presente y potente, el cambio climático. No podemos ignorar la influencia que tiene en la intensificación de estos fenómenos, provocando huracanes más destructivos con precipitaciones torrenciales que causan inundaciones devastadoras. De hecho, los expertos señalan que los huracanes de rápida intensificación, esos que ganan fuerza en cuestión de horas, son los más peligrosos. Y precisamente en la predicción de estos fenómenos, la NOAA ha mejorado sus capacidades en un 45% durante la última década. Una buena noticia, sin duda, pero que no nos debe hacer bajar la guardia.
Sin embargo, la sombra de la duda se cierne sobre la capacidad de respuesta ante esta amenaza latente. Los recortes presupuestarios en agencias clave como el Servicio Meteorológico Nacional y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) son un motivo de alarma. Con 155 vacantes sin cubrir en el Servicio Meteorológico, ¿cómo se garantizará la emisión de alertas oportunas a la población? La reducción de personal en estas entidades, encargadas de la prevención y la respuesta ante desastres, podría tener consecuencias catastróficas. Si bien los funcionarios de la NOAA aseguran estar preparados, la realidad de la falta de recursos es ineludible. ¿Es suficiente la confianza proyectada por la directora interina de la NOAA, Laura Grimm, o se trata de un optimismo infundado ante la inminencia de la temporada?
Recordemos el 2024. Las predicciones de una temporada excepcionalmente activa se cumplieron, con el huracán Beryl como protagonista, la tormenta de categoría 5 más temprana registrada en el Atlántico. Y aunque la actividad disminuyó posteriormente, los huracanes Milton y Helene dejaron una huella imborrable de destrucción en el sureste de Estados Unidos, con pérdidas millonarias. La historia, lamentablemente, nos recuerda la importancia de la preparación.
No se trata solo de contar cuántas tormentas tendremos, sino de estar listos para afrontar su impacto. Es crucial tomar en serio las advertencias, elaborar planes de evacuación, asegurar suministros de emergencia y, sobre todo, mantenerse informado a través de los canales oficiales. La información es nuestra mejor aliada en la lucha contra la fuerza de la naturaleza. La preparación no es una opción, es una necesidad. Nuestra seguridad y la de nuestras familias dependen de ello. No esperemos a que la tormenta nos alcance para actuar. La prevención es la clave para minimizar los daños y proteger lo más valioso: nuestras vidas.
Fuente: El Heraldo de México