23 de mayo de 2025 a las 01:40
Mujer asesinada en carretera Cuernavaca-Cuautla
La madrugada del jueves 22 de mayo se tiñó de rojo en Morelos. El hallazgo de un cuerpo femenino sin vida sobre la carretera Cuernavaca-Cuautla, en la curva conocida como el Cañón de Lobos, ha vuelto a encender las alarmas sobre la violencia de género que azota al estado. La joven, de entre 20 y 35 años, presentaba varios impactos de arma de fuego, silenciando su voz y dejando una profunda herida en la comunidad. Vestía una blusa de manga corta color rosa claro y shorts deportivos morados, detalles que se aferran a la esperanza de una pronta identificación y que sus seres queridos puedan, al menos, encontrar un cierre ante esta tragedia.
La escena, desgarradora, fue procesada por peritos de la Fiscalía General del Estado (FGE), quienes recolectaron al menos 3 casquillos, mudos testigos de la violencia desatada. El cuerpo fue trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO) donde se realizarán las investigaciones correspondientes, incluyendo la verificación de reportes de desaparición. La incertidumbre se cierne sobre la identidad de la víctima y las circunstancias que la llevaron a este fatal desenlace. ¿Quién era? ¿Qué hacía en ese lugar a esas horas? ¿Quién le arrebató la vida de forma tan brutal? Preguntas que claman respuestas y que las autoridades locales se han comprometido a buscar, abriendo una carpeta de investigación para esclarecer el móvil del ataque.
Este nuevo caso se suma a la larga y dolorosa lista de feminicidios que han marcado a Morelos en los últimos años. Las cifras, frías pero contundentes, revelan una realidad alarmante. El Centro de Derechos Humanos “Digna Ochoa” reportó al menos 140 feminicidios en 2024, una cifra que nos obliga a reflexionar sobre la vulnerabilidad de las mujeres en nuestro estado. Susana Díaz Pineda, vocera de la organización, recordó que en los últimos tres años se han registrado 456 feminicidios: 147 en 2022, 166 en 2023 y 143 en 2024. Números que gritan la necesidad de acciones concretas y urgentes para frenar esta ola de violencia.
No podemos normalizar la violencia. Cada feminicidio es una tragedia que nos afecta a todos. Es la pérdida de una vida, de sueños, de futuros. Es un recordatorio constante de la deuda que tenemos como sociedad con la seguridad y la protección de las mujeres. El artículo 325 de nuestro Código Penal Federal tipifica el feminicidio como el acto de privar de la vida a una mujer por razones de género, una definición que busca visibilizar la raíz machista de esta violencia. Pero la ley, por sí sola, no basta. Necesitamos un cambio cultural profundo, una transformación que erradique la discriminación y la violencia contra las mujeres desde la raíz.
¿Qué podemos hacer? La respuesta es compleja, pero empieza por la educación, por la creación de una cultura de respeto e igualdad. Implica exigir a las autoridades que cumplan con su deber de investigar y sancionar a los responsables, y también implica que cada uno de nosotros asuma la responsabilidad de construir un entorno seguro para las mujeres. No podemos permanecer indiferentes ante esta realidad. El silencio nos hace cómplices. Es tiempo de alzar la voz, de exigir justicia y de trabajar juntos para construir un futuro donde las mujeres puedan vivir libres de violencia. La memoria de esta joven, aún sin nombre, nos exige acción. No la olvidemos.
Fuente: El Heraldo de México