22 de mayo de 2025 a las 22:10
Harvard cierra sus puertas a estudiantes internacionales
La decisión de la Administración Trump de revocar la certificación SEVIS de la Universidad de Harvard, impidiendo así la matriculación de estudiantes internacionales, ha generado una onda expansiva en el ámbito académico y político. La justificación esgrimida por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, acusando a la presencia de estos estudiantes de “fomentar la violencia, el antisemitismo y la coordinación con el Partido Comunista Chino”, ha sido recibida con escepticismo y preocupación por parte de la comunidad universitaria. Muchos la consideran una medida políticamente motivada, que utiliza argumentos infundados para atacar a una institución que ha sido crítica con la administración Trump.
Esta medida sin precedentes no solo afecta a Harvard, sino que sienta un peligroso precedente para otras universidades. La posibilidad de que el gobierno federal utilice el programa SEVIS como herramienta para castigar o silenciar a instituciones académicas disidentes es alarmante. El impacto en la libertad académica y la investigación es potencialmente devastador. La colaboración internacional es fundamental para el avance del conocimiento, y la presencia de estudiantes de diferentes países enriquece el entorno académico y fomenta el intercambio cultural.
La acusación de que los estudiantes extranjeros “fomentan la violencia y el antisemitismo” carece de fundamento y resulta especialmente preocupante. No se han presentado pruebas que respalden esta afirmación, y la generalización que implica es injusta y perjudicial para la inmensa mayoría de estudiantes internacionales que contribuyen positivamente a la vida universitaria. Además, la vinculación con el Partido Comunista Chino, sin especificar casos concretos, alimenta la retórica xenófoba y el clima de desconfianza hacia la comunidad china en Estados Unidos.
El argumento de que las universidades se benefician económicamente de las matrículas más altas que pagan los estudiantes internacionales, aunque cierto, simplifica la realidad. Estos estudiantes también contribuyen a la economía local, generan empleos y aportan perspectivas diversas que enriquecen la investigación y la innovación. La idea de que las universidades se lucran a costa de estos estudiantes ignora el valor inestimable que aportan al ecosistema académico y a la sociedad en su conjunto.
La revocación del SEVIS para Harvard no es un caso aislado. Se enmarca en una serie de acciones por parte de la administración Trump que buscan restringir la inmigración y limitar la entrada de personas de determinados países. Esta política, basada en el miedo y la discriminación, tiene consecuencias devastadoras para las familias, la economía y el prestigio internacional de Estados Unidos.
La comunidad académica, junto con organizaciones de derechos civiles y líderes políticos, se ha movilizado para denunciar esta medida y defender la importancia de la diversidad y la colaboración internacional en la educación superior. La lucha por revertir esta decisión y proteger la libertad académica será larga y compleja, pero es crucial para el futuro de la educación y la investigación en Estados Unidos. El mundo observa con atención cómo se desarrolla esta situación, consciente de que el futuro de la colaboración internacional en la educación superior está en juego. La defensa de la libertad académica y el derecho a la educación sin discriminación son valores fundamentales que deben ser protegidos a toda costa.
Fuente: El Heraldo de México