22 de mayo de 2025 a las 09:15
El bueno, el malo y... ¿tú?
La presión se acumula en el diamante, la multitud contiene la respiración, y Andrés Muñoz, el joven lanzador sinaloense de apenas 26 años, se prepara para el lanzamiento decisivo. Con la precisión de un cirujano y la fuerza de un huracán, la bola sale disparada hacia el home plate, dejando al bateador congelado en su lugar. ¡Strike tres! Los Marineros de Seattle estallan en júbilo, Muñoz levanta los brazos en señal de victoria, y el marcador electrónico registra su decimosexto salvamento de la temporada. Un número que no solo lo coloca en la cima de las Grandes Ligas, sino que también lo consagra como una de las promesas más brillantes del béisbol mexicano. Desde las polvorientas ligas infantiles de Sinaloa hasta los relucientes estadios de la MLB, la trayectoria de Muñoz es un testimonio de perseverancia, talento y una dedicación inquebrantable. Su dominio en la loma no es producto de la casualidad, sino del trabajo duro y una disciplina férrea que lo han convertido en un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones de beisbolistas. ¿Hasta dónde llegará este joven fenómeno? Solo el tiempo lo dirá, pero una cosa es segura: el futuro del béisbol mexicano está en buenas manos.
Mientras la euforia deportiva llena los estadios, la sombra de la injusticia se cierne sobre Nayarit. La noticia del procesamiento de Jussef F. Hermosillo Delgadillo como coautor material del secuestro y asesinato del periodista Luis Martín Sánchez, ocurrido en julio de 2023, ha conmocionado al país. La detención, llevada a cabo por elementos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y la Fiscalía Especializada en Atención a Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión (FEADLE), abre una nueva etapa en la búsqueda de justicia para Sánchez y para todos los periodistas que han sido silenciados por la violencia. La investigación, que se espera sea exhaustiva y transparente, deberá desentrañar la compleja red de complicidades que permitieron este atroz crimen. La sociedad exige respuestas y, sobre todo, justicia. El caso de Luis Martín Sánchez es un recordatorio doloroso de los riesgos que enfrentan los periodistas en México y la necesidad de garantizar su seguridad para que puedan ejercer su labor fundamental en una sociedad democrática. La lucha contra la impunidad es un compromiso ineludible del Estado y una demanda legítima de la ciudadanía.
En Oaxaca, la renuncia de Melina Ponce Castelán, funcionaria pública del gobierno estatal, tras ser captada en aparente estado inconveniente durante un evento público, ha generado una ola de reacciones en redes sociales y medios de comunicación. Si bien la renuncia fue presentada de manera voluntaria, el incidente pone de manifiesto la importancia de la conducta ética y la responsabilidad que deben asumir los servidores públicos. La opinión pública exige transparencia y rendición de cuentas por parte de quienes ocupan cargos públicos. El caso de Ponce Castelán abre un debate sobre la necesidad de fortalecer los mecanismos de control y supervisión dentro de las instituciones gubernamentales. Más allá de las consecuencias individuales, este tipo de situaciones erosionan la confianza ciudadana en las instituciones y en la clase política. La exigencia de un comportamiento ejemplar por parte de los funcionarios públicos no es una cuestión de moralina, sino una condición indispensable para el buen funcionamiento de la democracia.
Fuente: El Heraldo de México