23 de mayo de 2025 a las 02:55
Domina el calor de la canícula
El calor implacable de la canícula no da tregua. Los termómetros se disparan, el asfalto parece derretirse y la sombra se convierte en el refugio más preciado. En México, hemos vivido jornadas históricas de calor extremo, con récords que superan los 50 grados Celsius, cifras que nos recuerdan la importancia de tomar precauciones serias ante este fenómeno climático. No se trata solo de una molestia pasajera, sino de un riesgo real para la salud, que puede llevarnos desde un simple sarpullido hasta la deshidratación severa e incluso el golpe de calor, con consecuencias potencialmente fatales.
Ante este panorama, las autoridades sanitarias insisten en la necesidad de adoptar medidas preventivas. Evitar la exposición directa al sol, especialmente durante las horas centrales del día, es crucial. De 11:00 a 15:00 horas, el sol alcanza su máxima intensidad, convirtiéndose en una amenaza para nuestra salud. Si debemos realizar actividades al aire libre, prioricemos las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde, cuando el calor es menos agresivo.
Dentro de casa, mantener una buena ventilación es fundamental. Abrir ventanas en las horas más frescas y utilizar ventiladores puede marcar la diferencia. Ducharse con agua tibia ayuda a regular la temperatura corporal y proporciona una sensación de alivio inmediato. Vestir ropa ligera y de colores claros, preferiblemente de algodón, permite que la piel respire y evita la acumulación de calor.
Si nos encontramos fuera de casa, la protección solar se convierte en nuestra mejor aliada. Gorras, sombreros, lentes de sol y sombrillas son imprescindibles para minimizar el impacto de los rayos solares. Además, aplicar protector solar con un factor de protección alto, y reaplicarlo cada dos horas, es esencial para proteger la piel de las quemaduras y los daños a largo plazo.
La hidratación es otro pilar fundamental para combatir los efectos del calor. Beber agua simple de forma regular, incluso si no sentimos sed, es vital. Se recomienda consumir de 6 a 8 vasos al día para mantener el organismo correctamente hidratado. Otras bebidas, como jugos, leche o bebidas deportivas, pueden complementar la ingesta de líquidos, pero nunca deben sustituir al agua. En cambio, las bebidas azucaradas, como refrescos y aguas de sabor, deben evitarse por completo, ya que contribuyen a la deshidratación.
En caso de presentar síntomas de deshidratación, como mareos, dolor de cabeza, debilidad o sequedad en la boca, es importante actuar con rapidez. Beber Vida Suero Oral puede ayudar a reponer las sales minerales perdidas, y si los síntomas persisten, se debe acudir al centro de salud más cercano.
La canícula también aumenta el riesgo de intoxicación alimentaria. Las altas temperaturas favorecen la proliferación de bacterias en los alimentos, por lo que extremar las precauciones en su manejo y almacenamiento es crucial. Lavar frutas y verduras a conciencia, asegurarse de que los alimentos estén bien cocidos y mantener una higiene adecuada en la cocina son medidas esenciales para prevenir enfermedades. Organizar el refrigerador correctamente, colocando los alimentos próximos a caducar en la parte delantera, también ayuda a evitar el desperdicio y a minimizar el riesgo de intoxicación.
El golpe de calor es la consecuencia más grave de la exposición prolongada al calor. Se produce cuando el cuerpo pierde su capacidad de regular la temperatura, lo que puede provocar daños en órganos vitales. Los síntomas incluyen temperatura corporal elevada, piel roja y caliente, pulso acelerado, dolor de cabeza intenso, confusión y pérdida de conciencia. Ante la sospecha de un golpe de calor, se debe buscar atención médica inmediata.
En definitiva, la canícula es un fenómeno climático que debemos tomar en serio. Informarnos, adoptar medidas preventivas y estar atentos a los síntomas de deshidratación y golpe de calor son claves para proteger nuestra salud y disfrutar del verano de forma segura.
Fuente: El Heraldo de México