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22 de mayo de 2025 a las 12:15
¡Circe Camacho FUERA!
La zozobra se palpa en el aire de Xochimilco. El aroma a tierra mojada, usualmente sinónimo de vida y tradición, hoy se mezcla con el acre olor a llantas quemadas, un grito silencioso que denuncia la agonía de los canales. No es la primera vez que las trajineras, esos coloridos barcos que son el corazón del turismo local, se convierten en barricadas flotantes. La indignación de los trabajadores de los embarcaderos ha desbordado, al igual que las aguas contaminadas que amenazan su sustento. El bloqueo de los accesos a la demarcación es un grito desesperado, una súplica por la atención de las autoridades, una exigencia a la alcaldesa Circe Camacho para que asuma la responsabilidad de la crisis ambiental que asfixia a este emblemático lugar.
Las pancartas que cuelgan de los puentes peatonales, como banderolas de un ejército en pie de guerra, resumen el sentimiento de un pueblo que ve morir su patrimonio. No se trata solo de la estética, del paisaje deteriorado por la contaminación. Se trata del futuro, de la supervivencia de una tradición ancestral ligada al agua, a la chinampa, al cultivo y al turismo. La muerte de la fauna local, constatada por estudios que revelan la presencia de fármacos y químicos en el agua, es la prueba irrefutable de un problema que se ha ignorado por demasiado tiempo. Los peces, los ajolotes, las aves… todos sucumben ante la indolencia.
La exigencia de una mesa de diálogo no es un capricho, es la necesidad imperante de encontrar soluciones concretas. Los trabajadores no solo piden limpieza, exigen una estrategia integral que aborde el problema desde la raíz. La regulación de los guías turísticos, otro punto crucial en la agenda de los manifestantes, busca proteger la integridad del sector y garantizar que los visitantes reciban información veraz y un servicio de calidad. La proliferación de guías improvisados no solo afecta la economía de los trabajadores con experiencia, sino que también pone en riesgo la imagen del lugar y la seguridad de los turistas.
El informe de la UNAM, que en 2023 declaró que el 80% del agua de Xochimilco no es apta para la vida acuática, es una sombra que se cierne sobre el futuro de la zona. La solicitud de un reporte detallado de la autopsia realizada a los peces muertos en el embarcadero de Zacapa no es una mera formalidad, es la búsqueda de respuestas, la necesidad de comprender la magnitud del daño y exigir acciones contundentes.
La clausura de los drenajes clandestinos, la gestión eficiente de las aguas residuales, la implementación de estudios semanales para monitorear la calidad del agua… son medidas urgentes que no pueden esperar más. Xochimilco, patrimonio cultural de la humanidad, se ahoga en la contaminación. La voz de sus trabajadores, el clamor de sus canales, exige una respuesta inmediata. El tiempo se agota. ¿Escucharán las autoridades antes de que sea demasiado tarde? La belleza de Xochimilco, su riqueza cultural y biológica, penden de un hilo. La lucha por su rescate es una lucha por la vida, por la tradición, por el futuro.
Fuente: El Heraldo de México