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23 de mayo de 2025 a las 02:15

¡Bachilleres al poder!

El bachillerato, ¿simplemente un trampolín hacia la universidad o una poderosa herramienta para forjar el futuro de México? Esta es la pregunta que resonó con fuerza en el salón Iberoamericano de la Secretaría de Educación Pública (SEP) durante el Congreso Nacional “Necesidad de la Filosofía en el Bachillerato del Siglo XXI”. Lejos de la visión tradicional que lo reduce a una etapa preparatoria, se alzaron voces que reclaman un papel más protagónico para la educación media superior en la transformación social del país.

El titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, fue contundente al afirmar que el bachillerato debe ser un verdadero punto de inflexión en la vida pública nacional. No se trata solo de preparar a los jóvenes para el mercado laboral o la educación superior, sino de formar ciudadanos críticos, con capacidad de análisis, participativos en la construcción de un mejor futuro y comprometidos con su entorno. Delgado Carrillo enfatizó la necesidad de una educación que trascienda la mera capacitación técnica y acompañe los complejos procesos económicos y sociales que vive el país. “Justicia, fraternidad, solidaridad, conciencia ambiental y sentido comunitario”, estos son los valores que, según el titular de la SEP, deben cimentar la formación de los jóvenes.

En sintonía con esta visión, Tania Rodríguez Mora, Subsecretaria de Educación Media Superior, planteó la urgencia de integrar una visión ética en el sistema educativo, una ética que no se limite al ámbito humano, sino que abarque la relación con el entorno natural, reconociendo la interdependencia entre ambos. Un llamado a superar el antropocentrismo y abrazar una perspectiva más holística que considere el impacto de nuestras acciones en el planeta.

El Congreso, que contó con la participación de representantes de asociaciones filosóficas y destacados académicos, puso de manifiesto la importancia de disciplinas como la filosofía en el desarrollo del pensamiento crítico. En un mundo inundado de información, la capacidad de discernir, analizar y construir argumentos sólidos se vuelve esencial. La filosofía, con su enfoque en el cuestionamiento y la reflexión, se erige como una herramienta indispensable para dotar a los estudiantes de las habilidades necesarias para enfrentar los retos sociales, tecnológicos y éticos del siglo XXI.

¿Cómo lograr este cambio de paradigma? La incorporación de la filosofía en el bachillerato no se limita a la adición de una asignatura más al currículo. Implica una transformación profunda en la forma de enseñar y aprender, un enfoque que fomente el debate, la argumentación y la construcción colectiva del conocimiento. Se trata de empoderar a los jóvenes, de brindarles las herramientas intelectuales para que se conviertan en agentes de cambio, capaces de analizar críticamente la realidad y proponer soluciones innovadoras a los problemas que aquejan a nuestra sociedad. El futuro de México se construye en las aulas, y el bachillerato, lejos de ser una etapa transitoria, se convierte en un espacio fundamental para la formación de ciudadanos comprometidos con un futuro más justo y sostenible. La pregunta ahora es: ¿estamos listos para asumir este desafío?

Fuente: El Heraldo de México