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22 de mayo de 2025 a las 01:55

Syntek defiende su foto con Shakira

La controversia en torno a Aleks Syntek y sus declaraciones sobre el género urbano y, más específicamente, sobre Shakira, continúa generando debate. Más allá de la simple crítica musical, el tema toca fibras sensibles en cuanto a la libertad de expresión artística, la influencia de la música en la sociedad, y los límites de la opinión pública cuando se trata de la vida privada de las figuras públicas. El argumento central de Syntek, quien ha manifestado abiertamente su disgusto por las letras explícitas del reguetón y su preocupación por el impacto de estas en los menores de edad, parece contradecir, a ojos de muchos, su aparente cercanía con artistas del género, como la propia Shakira.

Esta supuesta contradicción, evidenciada por la fotografía que el cantante compartió junto a la colombiana durante sus conciertos en México, ha sido el detonante de una ola de críticas que lo acusan de hipocresía. Syntek, sin embargo, se defiende argumentando una larga amistad con la intérprete de "Waka Waka", una relación que, según él, se remonta a la infancia de la artista. Esta amistad, que incluye la colaboración con músicos que han trabajado con ambos artistas, sería, según Syntek, la razón de su presencia en el concierto de Shakira, y no una contradicción a sus opiniones sobre la música urbana.

La polémica, sin embargo, va más allá de la anécdota de la fotografía. La crítica de Syntek a la música de Shakira post-separación, centrada en la idea de que las letras de sus canciones podrían afectar negativamente a sus hijos, abre un debate complejo. ¿Tiene derecho un artista a opinar sobre la obra de otro, especialmente cuando se trata de temas personales? ¿Dónde está el límite entre la crítica constructiva y el juicio moral? ¿Y cómo afecta la opinión pública a la vida privada de los artistas, sobre todo cuando se trata de asuntos familiares tan delicados como la crianza de los hijos?

Syntek, en su entrevista para "Ventaneando", insiste en la importancia de separar la amistad de la opinión profesional. Argumenta que su admiración por Shakira no le impide expresar su desacuerdo con sus decisiones artísticas. Esta distinción, sin embargo, no ha convencido a muchos, quienes ven en sus declaraciones una incoherencia difícil de justificar. La pregunta que queda en el aire es si la crítica de Syntek está realmente motivada por una preocupación genuina por el bienestar de los hijos de Shakira, o si se trata de una oportunidad para reafirmar su postura en contra del género urbano, utilizando a una figura de renombre internacional como ejemplo.

El debate se extiende también a la propuesta de Syntek de regular la música urbana en espacios públicos, una idea que ha generado controversia por sus implicaciones en la libertad de expresión. ¿Quién decide qué música es apropiada y cuál no? ¿Es posible establecer criterios objetivos para regular la difusión de un género musical? ¿Y no se corre el riesgo de caer en la censura al intentar controlar lo que la gente escucha?

La controversia en torno a Aleks Syntek y Shakira, más allá del simple intercambio de opiniones, nos invita a reflexionar sobre la compleja relación entre la música, la sociedad y la vida privada de los artistas. Un debate que, sin duda, continuará generando opiniones encontradas y que nos obliga a cuestionarnos los límites de la crítica, la libertad de expresión y la influencia de la opinión pública en el mundo del arte.

Fuente: El Heraldo de México