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21 de mayo de 2025 a las 21:45

SOS Gaza: El Papa implora ayuda

La Plaza de San Pedro vibró hoy con una energía renovada. Miles de fieles, provenientes de todos los rincones del mundo, se congregaron bajo el sol romano para presenciar la primera Audiencia General del Papa León XIV. Un mar de banderas ondeaba al viento, testimonio de la universalidad de la Iglesia y del anhelo de escuchar el mensaje de esperanza del nuevo Pontífice. La sonrisa afable de León XIV, visible desde el papamóvil, transmitía una serenidad que contagió a la multitud. Sus saludos, cálidos y cercanos, rompieron la barrera protocolaria, estableciendo una conexión inmediata con los presentes. Se percibía en el aire una atmósfera de expectativa, de un nuevo comienzo, de un camino de fe que se abría bajo la guía del nuevo sucesor de Pedro.

La catequesis, centrada en la figura de Jesucristo como fuente de esperanza, resonó con fuerza en la plaza. León XIV, con voz clara y pausada, retomó el ciclo de catequesis jubilares iniciado por su predecesor, el Papa Francisco, hilvanando un discurso que entrelazó la tradición con la actualidad. Sus palabras, cargadas de significado, invitaron a la reflexión sobre la importancia de cultivar la esperanza en un mundo a menudo convulso. El eco de sus enseñanzas resonó en el silencio atento de la multitud, sembrando la semilla de la esperanza en los corazones presentes.

La mirada del Papa, sin embargo, no se limitó a los confines de la Plaza de San Pedro. Su voz se alzó con fuerza para denunciar el sufrimiento del pueblo de Gaza, exigiendo el cese inmediato de las hostilidades y el acceso a la ayuda humanitaria. Sus palabras, cargadas de dolor y preocupación, fueron un llamado a la conciencia internacional, un recordatorio de la responsabilidad compartida de construir un mundo más justo y solidario. La urgencia de su apelo quedó grabada en la memoria de todos, un testimonio del compromiso del Papa con los más vulnerables.

Dirigiéndose específicamente a los fieles hispanohablantes, León XIV utilizó la parábola del sembrador para ilustrar el camino de la fe. Con imágenes vívidas y ejemplos cercanos a la experiencia cotidiana, explicó la importancia de preparar el terreno del corazón para recibir la palabra de Dios. Su mensaje, lleno de ternura y comprensión, alentó a los presentes a perseverar en la fe, a pesar de las dificultades y las distracciones que a menudo nos asedian. El Papa recordó que Dios, en su infinita generosidad, nunca se cansa de sembrar, esperando pacientemente que la semilla germine y dé fruto abundante.

Finalmente, en un gesto conmovedor, León XIV recordó con gratitud y afecto a su predecesor, el Papa Francisco, a un mes de su fallecimiento. Sus palabras, cargadas de emoción, evocaron la figura del amado Pontífice, su legado de amor y servicio a la Iglesia y al mundo. Un silencio reverente se apoderó de la plaza, mientras los presentes unían sus oraciones en recuerdo del Papa Francisco, cuyo ejemplo continúa inspirando a millones de personas en todo el mundo. La emoción del momento fue palpable, testimonio del profundo cariño y respeto que el pueblo sentía por el difunto Papa.

Fuente: El Heraldo de México