21 de mayo de 2025 a las 03:20
Monos Capuchinos: ¿Señales de estatus o cleptómanos de bebés?
En las exuberantes selvas de Panamá, un misterio primate ha cautivado la atención de la comunidad científica. Jóvenes monos capuchinos han sido observados cargando crías de monos aulladores, un comportamiento inusual que ha llevado a los investigadores a plantear la hipótesis de un posible "secuestro" y la emergencia de una nueva tradición cultural dentro de esta población de capuchinos. Imaginen la escena: un pequeño capuchino, ágil y travieso, transportando a cuestas a una cría de aullador, considerablemente más grande y pesada. Una imagen que desafía la lógica y despierta un sinfín de interrogantes.
Este peculiar fenómeno, documentado en un estudio publicado por Current Biology, ha sido registrado gracias a una red de 86 cámaras instaladas en la isla panameña, las cuales han capturado más de 131 avistamientos de este insólito comportamiento entre enero de 2022 y julio de 2023. El primer avistamiento, un evento fortuito que despertó la curiosidad de los científicos, desató una investigación a gran escala que ha revelado la magnitud de esta práctica, aparentemente en aumento.
La investigación revela datos sorprendentes: algunos capuchinos jóvenes han llegado a cargar entre cuatro y siete crías de aulladores simultáneamente, manteniéndolas en su poder por un promedio de nueve días. Si bien inicialmente las crías parecían encontrarse en buen estado, con el paso del tiempo su salud se deterioraba, y lamentablemente se registraron al menos cuatro muertes por desnutrición, sin signos de violencia física.
La hipótesis del secuestro se sustenta en observaciones que indican que a las crías se les impedía escapar mediante el uso de la fuerza. Los desgarradores llamados de los monos aulladores adultos, resonando en la selva durante al menos 30 minutos, testificaban su angustia e impotencia. Además, se observó que otros capuchinos, que no portaban crías, intervenían para evitar que los aulladores adultos recuperaran a sus pequeños.
La diferencia de tamaño entre ambas especies, con los aulladores adultos llegando a ser tres veces más grandes que un capuchino, añade un elemento de riesgo a esta interacción. Este dato, sumado a las diferencias en sus dietas, descarta la posibilidad de una competencia interespecífica por recursos, lo que profundiza aún más el enigma.
Los científicos especulan que este comportamiento podría ser una nueva tradición cultural en desarrollo, cuya función aún no se comprende completamente. Se plantean diversas teorías: ¿podrían las crías de aullador funcionar como un símbolo de estatus dentro del grupo de capuchinos? ¿O quizás como una estrategia para evitar conflictos? A pesar de la intensa observación, no se ha registrado que los capuchinos portadores reciban una atención social positiva por parte de sus compañeros al cargar a las crías de otra especie, lo que deja abierta la puerta a futuras investigaciones.
Una de las líneas de investigación más prometedoras se centra en el perfil de los capuchinos involucrados en este comportamiento. El hecho de que sean principalmente machos jóvenes quienes cargan a las crías podría estar relacionado con su mayor propensión a la innovación y al aprendizaje social, características también evidenciadas por su habilidad en el uso de herramientas. Este enfoque abre una fascinante ventana al estudio de la cultura y la transmisión de conocimientos en primates no humanos.
El misterio de los monos capuchinos y las crías de aulladores en Panamá nos recuerda la complejidad del mundo animal y la importancia de la investigación científica para comprender las dinámicas que rigen la vida en nuestro planeta. El futuro depara, sin duda, nuevos descubrimientos que arrojarán luz sobre este enigma primate y nos permitirán apreciar aún más la riqueza y diversidad del reino animal. ¿Qué secretos esconden aún las selvas panameñas? El tiempo y la ciencia nos lo dirán.
Fuente: El Heraldo de México