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21 de mayo de 2025 a las 03:20

Mitos de mamá: ¿Verdad o mentira?

¡Mamá tenía razón… ¡o no! Desmintiendo los mitos de la salud de nuestra infancia.

¿Quién no recuerda las advertencias de mamá sobre nuestra salud? Desde el chicle pegado en el intestino hasta los resfriados por andar descalzos, estas frases resonaban en nuestros oídos como verdades absolutas. Pero, ¿cuántas de ellas eran realmente ciertas? Acompáñanos en este viaje nostálgico donde desentrañamos la realidad detrás de algunos de los mitos más populares de nuestra infancia.

Empecemos con el terrorífico chicle viajero. ¿Te imaginas una masa pegajosa adherida a tus intestinos por la eternidad? ¡Tranquilo! La Clínica Mayo nos saca de dudas. Si bien no es recomendable tragar chicle, un trozo accidental no se quedará pegado a tus entrañas. Nuestro sistema digestivo, aunque no puede digerirlo, lo transportará a través del tracto intestinal hasta su expulsión. Eso sí, ingerir grandes cantidades de chicle podría causar un bloqueo, especialmente en niños. Así que, mejor masticar con cuidado.

Otro clásico: el suelo frío, enemigo mortal de la salud. ¿Cuántos regaños recibimos por andar descalzos? Mamá nos advertía de la gripe inminente, pero el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) nos revela la verdad. Los virus del resfriado y la gripe se transmiten por vía aérea, a través de la nariz, boca y ojos, no por los pies. Así que, aunque el suelo frío pueda resultar incómodo, no es el culpable directo de nuestros males respiratorios. ¡Adiós al mito del frío en los pies!

Y para terminar, hablemos de la nariz sangrante. La imagen de inclinar la cabeza hacia atrás para detener la hemorragia es casi un acto reflejo. Sin embargo, la Cruz Roja Mexicana nos alerta sobre los peligros de esta práctica. Inclinar la cabeza hacia atrás puede provocar que la sangre fluya hacia la garganta, ocasionando náuseas e incluso problemas respiratorios. La forma correcta de actuar es presionar suavemente la parte blanda de la nariz con los dedos pulgar e índice durante 5 a 10 minutos. Una compresa fría o una bolsa de hielo envuelta en un paño también puede ayudar a detener el sangrado.

Así que, aunque mamá siempre buscaba lo mejor para nosotros, algunos de sus consejos estaban basados en mitos que se han transmitido de generación en generación. La ciencia nos permite comprender mejor cómo funciona nuestro cuerpo y desmentir estas creencias populares. Ahora, armados con el conocimiento, podemos cuidar nuestra salud de manera más efectiva y, de paso, compartir esta información con nuestras familias y amigos, ¡desmintiendo mitos juntos! Y tú, ¿qué otros mitos de la salud recuerdas de tu infancia? ¡Compártelos en los comentarios!

Fuente: El Heraldo de México