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21 de mayo de 2025 a las 03:20

La magia perdura: Rueda Mújica y el cuento

En un mundo saturado de información efímera, donde los titulares llamativos y las tendencias fugaces dominan el panorama digital, la apuesta por la narrativa breve y concisa, por el cuento como vehículo de expresión, se presenta como un acto de resistencia, una reivindicación de la palabra precisa y evocadora. Miguel Ángel Rueda Mújica, joven escritor y abogado, se sumerge en este océano literario con "Las Esperanzas", una colección de 75 relatos que, como destellos, iluminan instantes, emociones y obsesiones. No busca la grandilocuencia ni la moraleja impuesta, sino la conexión íntima con el lector, la chispa que enciende la imaginación y permite que la historia continúe más allá de la última línea.

La influencia de gigantes literarios como Julio Verne, Lovecraft, García Márquez y los Hermanos Grimm se entreteje en la prosa de Rueda, creando una atmósfera única donde la fantasía y la realidad se rozan, donde lo cotidiano se tiñe de misterio y lo extraordinario se vuelve palpable. El propio título, "Las Esperanzas", es un guiño, un homenaje al visionario Verne y su obra "París en el siglo XX", un símbolo de la persistencia del arte en un mundo deshumanizado. Esta resonancia intertextual no es mera casualidad, sino un diálogo constante con la tradición literaria, una conversación que enriquece la obra y la conecta con un legado narrativo universal.

La brevedad, lejos de ser una limitación, se convierte en la mayor fortaleza de "Las Esperanzas". Cada cuento es una pincelada, una instantánea que captura la esencia de una historia, dejando espacio para la interpretación, para que el lector complete el lienzo con sus propias vivencias y emociones. Esta "ingeniería inversa", como la define Rueda, partiendo del final para construir el relato, genera una tensión narrativa cautivadora, una intriga que se mantiene hasta el último suspiro.

La temática, aunque diversa, gira en torno a las pasiones del autor: el Titanic, la filosofía estoica de Marco Aurelio, la fascinación por el fin del mundo, la historia de los supervivientes de los Andes. Estas "obsesiones", como él mismo las llama, se transforman en la materia prima de su creación, en el combustible que alimenta la llama de la narración. El resultado es una obra profundamente personal, un reflejo de su mundo interior, que invita al lector a asomarse a ese universo íntimo y compartir la experiencia de la lectura como un acto de comunión.

Su formación jurídica, aunque aparentemente distante del mundo literario, se revela como una herramienta invaluable en su proceso creativo. La precisión, la claridad y la concisión, inherentes al lenguaje legal, se filtran en su prosa, dotándola de una fuerza y una elegancia singular. Esta influencia, sutil pero presente, contribuye a la construcción de un estilo propio, reconocible y cautivador.

La aventura editorial de Rueda, junto a su amigo Fausto, con la creación de Cisne, es un testimonio del espíritu emprendedor y de la pasión por la literatura. Ante las dificultades del mercado editorial, optaron por la autogestión, por la creación de un espacio propio donde dar rienda suelta a su creatividad sin esperar la validación externa. Cisne, nacida del deseo y la acción directa, se erige como un símbolo de la independencia creativa y la perseverancia en la búsqueda de un sueño.

En definitiva, "Las Esperanzas" no pretende ser un tratado filosófico ni una guía moral, sino una invitación a disfrutar del placer de la lectura, a sumergirse en el universo narrativo de Miguel Ángel Rueda Mújica y dejarse llevar por la magia del cuento. En un mundo dominado por la inmediatez y la superficialidad, esta obra se presenta como un oasis, un remanso de paz donde la palabra recupera su poder evocador y la imaginación vuelve a volar.

Fuente: El Heraldo de México