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22 de mayo de 2025 a las 02:35
Hombres: ¿Los mayores contaminadores?
La brecha de género se manifiesta en muchos aspectos de la vida, y la contaminación no es la excepción. Un reciente estudio de la Universidad Politécnica de París, encargado por la Escuela de Negocios de Londres, ha revelado una realidad incómoda: los hombres contaminan, en promedio, un 26% más que las mujeres. Esta cifra, que a primera vista puede parecer sorprendente, se sustenta en un análisis exhaustivo de los hábitos de consumo y transporte de más de 14,000 personas en Francia.
El estudio, basado en encuestas y análisis de patrones de movilidad, destaca que la diferencia radica principalmente en dos áreas clave: la alimentación y el transporte. Mientras que el consumo de carne roja, tradicionalmente asociado a la imagen de la masculinidad, contribuye significativamente a la huella de carbono masculina, la preferencia de los hombres por recorrer mayores distancias en automóvil, a menudo percibido como un símbolo de estatus y libertad, acentúa aún más esta disparidad.
Las cifras son contundentes: un hombre genera una huella de carbono anual equivalente a 5.3 toneladas de dióxido de carbono, mientras que la de una mujer se sitúa en 3.9 toneladas. Esta diferencia de 1.4 toneladas, que representa el 26% mencionado, no es un dato menor, considerando que la alimentación y el transporte representan, en conjunto, la mitad de las emisiones domésticas de CO2.
Pero, ¿por qué existe esta diferencia? Las investigadoras apuntan a la persistencia de roles y estereotipos de género. La asociación de la carne roja con la masculinidad y la del automóvil con la libertad y el estatus social, influyen en las elecciones de consumo y movilidad, perpetuando así un ciclo de mayor impacto ambiental por parte de los hombres. Además, se observó una diferencia aún mayor en parejas con hijos pequeños, sugiriendo que la distribución de tareas y responsabilidades dentro del hogar también juega un papel importante. En contraste, en hogares de adultos solteros o parejas sin hijos, la diferencia en la huella de carbono se reduce considerablemente, posiblemente debido a una mayor compartición de recursos y a una dieta más homogénea.
Otro factor a considerar, según el estudio, es la mayor preocupación de las mujeres por el medio ambiente. Esta consciencia ecológica se traduce en decisiones más sostenibles, tanto en la alimentación como en el transporte, contribuyendo a reducir su impacto ambiental.
Este estudio nos invita a reflexionar sobre la necesidad de desmantelar los estereotipos de género que perpetúan hábitos de consumo insostenibles. No se trata de culpabilizar a los hombres, sino de promover una mayor consciencia sobre el impacto de nuestras elecciones individuales en el planeta. La transición hacia un futuro más sostenible requiere la participación activa de todos, independientemente del género, y la deconstrucción de roles tradicionales que limitan nuestras posibilidades de contribuir a un mundo más limpio y equitativo. La educación ambiental, la promoción de alternativas de transporte sostenible y una alimentación más consciente son claves para cerrar esta brecha y construir un futuro en el que la responsabilidad ambiental sea compartida por todos.
Fuente: El Heraldo de México