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21 de mayo de 2025 a las 09:30

Esperanza en la CDMX: Un lente de fe

Diez años. Una década que puede cambiar una vida por completo. Diez años separan al Juan Carlos Reyes que llegó a la Ciudad de México con el corazón roto y las maletas llenas de sueños, del artista que hoy regresa para "Revelar el tiempo. Del dolor a la celebración". Su primera exposición individual, un hito que marca no solo su trayectoria fotográfica, sino también su propia transformación personal. La capital, que lo recibió con los brazos abiertos y le propinó golpes certeros, ahora se convierte en el lienzo donde expone su alma, su visión, su Oaxaca interior.

No es una simple exposición, es un diálogo entre dos mundos que han moldeado al artista. Por un lado, la vibrante y caótica Ciudad de México, a la que rinde homenaje con una serie de fotografías captadas día a día, un diario visual de su reencuentro con la urbe que lo adoptó y lo retó. Un ejercicio de gratitud, pero también de exorcismo, de reconciliación con esa metrópolis que seduce y noquea, que da y quita, que enamora y desgarra. Imaginen la potencia de esas imágenes, la frescura de la mirada de quien regresa con ojos nuevos, con la experiencia de la vida grabada en la piel y en el alma. ¿Qué historias nos contarán esas instantáneas? ¿Qué rostros, qué rincones, qué momentos habrá capturado su lente en ese deambular cotidiano? La expectativa es palpable.

Por otro lado, la Oaxaca profunda, la de las fiestas perpetuas, la de la fe arraigada en la tierra y en la gente. "Una fiesta por día", dice Juan Carlos con esa jocosidad que solo la nostalgia y el amor por la tierra propia pueden brindar. Pero no se trata solo de la alegría festiva, sino de la espiritualidad que palpita en cada ritual, en cada ceremonia. El Niño Fidencio en Espinazo, el dolor de los engrillados en Atlixco, la Semana Santa en el Istmo, la matanza de chivos en la Mixteca Alta… Imágenes que trascienden la mera representación visual para convertirse en crónicas de una fe inquebrantable, capaz de encontrar la luz incluso en las sombras del dolor físico y espiritual.

Juan Carlos nos invita a un viaje introspectivo a través de su lente. Nos invita a reflexionar sobre la fe como un ancla en medio de la tempestad, como la posibilidad de aferrarse a la ilusión, a la esperanza. Nos invita a contemplar la Ciudad de México como un ser vivo, complejo y contradictorio, que nos abraza y nos golpea, que nos da la vida y nos la arrebata en un instante. Nos invita, en definitiva, a "Revelar el tiempo", a comprender que el dolor y la celebración son dos caras de la misma moneda, dos experiencias que nos transforman y nos definen.

La exposición de Juan Carlos Reyes no es solo un evento cultural, es una experiencia vital. Es una oportunidad para conectar con nuestras propias emociones, con nuestras propias búsquedas, con nuestra propia historia. Es una invitación a mirar, a sentir, a reflexionar. No se la pierdan.

Fuente: El Heraldo de México