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21 de mayo de 2025 a las 21:40

Descubre el origen cósmico de Canícula

Alcemos la vista en una noche clara, entre marzo y noviembre, y allí, cerca de la imponente Orión, encontraremos un conjunto estelar que cautivó la imaginación de los antiguos griegos: Canis Maior, el Can Mayor. Esta constelación, no solo adorna el firmamento, sino que también da nombre a la época más calurosa del año, la canícula, un periodo que nos recuerda la fuerza implacable del sol.

Las historias que envuelven al Can Mayor se entrelazan como hilos de un tapiz mitológico. Algunos dicen que Orión, el cazador celestial, utilizaba a este fiel compañero para perseguir a Lepus, la liebre, a través de la bóveda celeste. Imaginemos la escena: Orión, con su arco tensado, y el Can Mayor, con su brillante Sirio guiando el camino, en una eterna persecución cósmica.

Otra leyenda, teñida de tragedia, nos habla de Mera, la perra de Icaro. Tras la muerte injusta de su amo, Mera guió a Erígone, la hija de Icaro, hasta su cuerpo sin vida. El dolor fue tan profundo que Erígone se quitó la vida, seguida poco después por la fiel Mera, que se lanzó a un pozo. Conmovido por su lealtad y su sufrimiento, Zeus los inmortalizó en las estrellas: Mera como Canis Maior, Erígone como Virgo e Icaro como Bootes. Un triste recordatorio de la fidelidad y el amor inquebrantable.

Existe también la creencia de que el Can Mayor era el perro de la diosa Isis. Se pensaba que la energía de Sirio, su estrella más brillante, se sumaba a la del Sol, intensificando el calor y dando origen a los días caniculares. Sirio, la estrella más brillante del cielo nocturno, nos deslumbra con su fulgor, pero también nos recuerda la intensidad del calor estival.

La propia palabra "canícula" proviene de "canes", que significa "perros". Sirio, cuyo nombre significa "brillante", también se asocia con "quemante" o "abrasadora". Antiguamente, su primera aparición en el horizonte matutino coincidía con los días más calurosos del año, un periodo de sequía y altas temperaturas. De ahí la expresión "días de perros" o "hace un calor de perros", que aún utilizamos para describir el calor extremo.

La canícula llega unas semanas después del solsticio de verano, alrededor del 21 de junio. La combinación de altas temperaturas y escasez de lluvias crea un clima seco y abrasador. Los vientos alisios, que soplan con fuerza desde el este, impiden la formación de nubes sobre el océano, reduciendo las precipitaciones y acentuando la sequedad.

En 2025, se espera que este fenómeno, caracterizado por temperaturas superiores a los 37 grados centígrados, aire caliente y cielos despejados, comience el 3 de julio y se extienda hasta el 11 de agosto. Preparémonos para enfrentar el calor intenso, cuidando nuestra hidratación y buscando refugio en la sombra durante las horas de mayor intensidad solar. La canícula, un periodo marcado por la fuerza del sol y la brillante Sirio, nos recuerda la importancia de adaptarnos a los ritmos de la naturaleza y protegernos de sus extremos.

Fuente: El Heraldo de México