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21 de mayo de 2025 a las 09:20
Construyendo Paz: Empieza en tu Barrio
En un mundo ávido de noticias desalentadoras, Chiapas emerge como un faro de esperanza, demostrando que la paz no es una utopía, sino una realidad palpable que se construye día a día desde las raíces de la sociedad. Los recientes datos de la ENSU, que muestran una drástica reducción en la percepción de inseguridad en ciudades clave como Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, no son simples números, sino el reflejo del esfuerzo conjunto de un pueblo decidido a tomar las riendas de su destino. Hablamos de una transformación profunda, no de un simple maquillaje estadístico. La caída de Tuxtla Gutiérrez del sexto al 33º lugar y de Tapachula del primero al octavo en el ranking de percepción de inseguridad, es un testimonio contundente del impacto que tiene la colaboración entre autoridades y ciudadanía.
Este cambio no es producto de la magia, sino de una estrategia integral que combina la firmeza de las instituciones con la sabiduría ancestral de las comunidades. Chiapas, segundo estado con menor incidencia de delitos de alto impacto a nivel nacional, nos enseña que la seguridad no se impone, se construye. La disminución de homicidios dolosos, desapariciones forzadas, extorsión y otros flagelos que azotan a tantas regiones, es el resultado de un trabajo meticuloso y coordinado que merece ser analizado y replicado.
El éxito chiapaneco se basa en dos pilares fundamentales: la visión estratégica del gobierno de Eduardo Ramírez y la participación activa de las comunidades. Como bien señala John Paul Lederach, la paz se construye “de abajo hacia arriba”, empoderando a las comunidades para que sean las protagonistas de su propia transformación. En Chiapas, se ha comprendido la importancia de la diversidad cultural y la autonomía indígena, promoviendo el liderazgo comunitario y creando redes locales para la resolución pacífica de conflictos.
La experiencia de Chiapas confirma la teoría de la "paz híbrida" de Oliver Richmond, que aboga por la combinación de esfuerzos locales, estructuras nacionales e apoyo internacional. Este enfoque holístico, que integra la perspectiva de las comunidades con las políticas públicas, ha generado una sinergia entre el Estado y la sociedad, entre la ley y la legitimidad social, que está dando frutos extraordinarios.
El camino no ha sido fácil, y aún quedan desafíos por superar. Pero Chiapas nos demuestra que la paz es un proceso continuo, que se construye paso a paso, con inclusión, justicia y la participación activa de todos los sectores de la sociedad. En un mundo polarizado y fragmentado, Chiapas se alza como un ejemplo inspirador, una prueba tangible de que la paz no es una quimera, sino una posibilidad real que podemos alcanzar si trabajamos juntos, desde lo local, con determinación y esperanza.
Este es un llamado a la reflexión y a la acción. La experiencia de Chiapas nos invita a replantear nuestras estrategias de seguridad y a apostar por la construcción de paz desde las comunidades, reconociendo la riqueza de la diversidad y el poder transformador de la participación ciudadana. El futuro de la paz está en nuestras manos, y Chiapas nos muestra el camino.
Fuente: El Heraldo de México