21 de mayo de 2025 a las 12:40
Águila vs Diablo: La Victoria Épica
La historia se repite, casi como un eco a través del tiempo. América y Toluca, frente a frente en una final, una danza de titanes que evoca recuerdos de un pasado glorioso. Corría el año 1971, el sol caía a plomo sobre el césped del Azteca, la tensión se cortaba con cuchillo. Carlos Reinoso, con la magia que lo caracterizaba, y Horacio López Salgado, con su olfato goleador, grabaron sus nombres en la leyenda americanista, sellando un 2-0 que resonaría a través de las décadas. Un título, el segundo para las Águilas, forjado en el fuego de una rivalidad que hoy, casi 54 años después, vuelve a encenderse.
Enrique Borja, testigo privilegiado de aquella gesta, recuerda con vívida precisión la intensidad de la batalla. "Un partido de ida y vuelta, con mucha garra," evoca para El Heraldo de México. Aunque no anotó en aquella final, su presencia en el campo fue crucial, parte integral de una maquinaria ofensiva que desató la euforia azulcrema. Recuerda el gol de Horacio López Salgado, una barrida al segundo palo tras un centro milimétrico de Roberto "Monito" Rodríguez, la imagen grabada a fuego en la memoria colectiva de la afición.
Borja destaca la similitud entre aquel equipo campeón y el actual, liderado por André Jardine. "La clase de jugadores, la mezcla de talento mexicano e internacional, la ambición por la victoria," señala, trazando un paralelismo que alimenta la esperanza de un nuevo título. La historia, caprichosa y cíclica, parece tejer un destino similar para las Águilas.
Pero el destino, como bien sabemos, es un camino sinuoso e impredecible. Antes de vestir la camiseta de Pumas, el club que lo vio nacer futbolísticamente, Borja estuvo a punto de enfundarse la casaca de los Diablos Rojos. Una prueba, una amistad familiar con Fernando Gavilán García, la posibilidad de un futuro diferente. Sin embargo, el destino tenía otros planes. "Ya casi firmaba con Toluca, pero al llegar a casa me esperaba un cazatalentos de la UNAM, Jesús "Tapatío" Meza. Salí de las oficinas con mi contrato firmado," revela Borja, una anécdota que añade un matiz especial a la rivalidad entre ambos equipos.
Ante la posibilidad de un tetracampeonato para el América, Borja se muestra cauto, con los pies en la tierra. "Primero hay que jugar, ver qué pasa el jueves y el domingo. Toluca siempre ha tenido grandes equipos, y este no es la excepción," advierte, reconociendo la fortaleza del rival y la dificultad del desafío. La historia está por escribirse, y solo el tiempo dirá si las Águilas podrán emular la hazaña de 1971 y alzar nuevamente el trofeo de campeón. La expectativa es máxima, la pasión desbordante, y el escenario está listo para un nuevo capítulo en la eterna rivalidad entre América y Toluca.
Fuente: El Heraldo de México