21 de mayo de 2025 a las 05:25
Acapulco rural: Seis muertos en enfrentamiento.
La calma tensa se apodera del Kilómetro 30 en Acapulco. El eco de las detonaciones de la noche del 19 de mayo aún resuena en las calles desiertas, un recordatorio brutal del enfrentamiento entre grupos delincuenciales que dejó un saldo trágico de seis personas fallecidas y tres heridas. El silencio que reina hoy es el de una comunidad conmocionada, un silencio roto únicamente por el paso de las patrullas del Ejército y la Guardia Nacional. Cien efectivos custodian la zona, estableciendo filtros de control en los accesos a los Pueblos Santos, un nombre que contrasta irónicamente con la violencia desatada.
Las huellas de la batalla son visibles en cada esquina. Fachadas de casas marcadas por las balas, negocios cerrados con cortinas metálicas abajo, un testimonio mudo del terror vivido por los habitantes. Diez vehículos asegurados, mudos testigos del caos, y una camioneta abandonada con un macabro cargamento: cinco artefactos explosivos artesanales que no llegaron a detonar, un escalofriante recordatorio del potencial destructivo del enfrentamiento.
El testimonio del comisario Adán Covarrubias dibuja una escena de terror: camionetas irrumpiendo en la calle principal, abriendo fuego indiscriminadamente. Entre las víctimas, una mujer de edad avanzada y cuatro hombres. La violencia no discrimina, arrasando con vidas sin importar la edad o condición.
La información oficial, inicialmente confusa, ha ido confirmando la magnitud de la tragedia. La Secretaría de Seguridad Pública y la Fiscalía General del Estado, tras las primeras investigaciones, ajustaron la cifra de víctimas fatales a seis. Los audios que circularon por WhatsApp durante la noche, alertando sobre el intercambio de disparos, reflejan la angustia y el miedo que se apoderó de la población. Los relatos de los habitantes, que hablan de tres camionetas irrumpiendo en el poblado, complementan el crudo panorama.
La violencia se extendió más allá del Kilómetro 30. Una camioneta incinerada cerca del panteón El Palmar, un automóvil Mazda con un cuerpo en su interior, un camión de transporte público atravesado en el Libramiento de Paso Texca… cada uno de estos escenarios es una pieza más del rompecabezas de violencia que se ha armado en Acapulco.
En el kilómetro 32, una camioneta Suburban blindada, abandonada y acribillada a balazos, marca otro punto en el mapa del terror. Frente al sitio de taxis Los Cocodrilos, el cuerpo de un hombre con al menos 15 impactos de bala de arma larga, una imagen que habla por sí sola de la brutalidad del ataque.
La pregunta que queda flotando en el aire es: ¿cuándo terminará esta espiral de violencia? La presencia de las fuerzas de seguridad brinda una sensación de seguridad temporal, pero la raíz del problema permanece. La comunidad del Kilómetro 30, y Acapulco en general, clama por paz y justicia, por un futuro donde el silencio de las calles no sea el silencio del miedo, sino el de la tranquilidad. Mientras tanto, la vida en estos Pueblos Santos, lejos de ser sagrada, se debate entre la violencia y la incertidumbre.
Fuente: El Heraldo de México