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21 de mayo de 2025 a las 06:30

Abuelita asaltada en banco: ¡Indignante!

La inseguridad acecha en cada esquina, adoptando formas cada vez más insidiosas. El reciente caso de Doña Dora Alicia Gonzalo, una adulta mayor de 67 años, víctima de un intento de asalto con jeringa en un banco del norte del país, nos sacude y nos obliga a reflexionar sobre la vulnerabilidad de nuestros mayores. Imaginen la escena: una mujer de la tercera edad, esperando pacientemente en la fila del banco para cobrar su pensión, el sustento que le permite afrontar sus gastos diarios, y de pronto, la punzada traicionera de una jeringa, el hormigueo que se extiende por su cuerpo, la incertidumbre y el terror ante lo desconocido. Este acto cobarde no solo atenta contra el patrimonio de Doña Dora, sino también contra su salud, su tranquilidad y su dignidad.

El hecho de que este tipo de ataques, conocidos como "pinchazos", se estén propagando a lo largo del país, desde la Ciudad de México hasta Monterrey, es una señal alarmante. Ya no se trata de robos comunes, sino de una modalidad delictiva que siembra el pánico y la desconfianza. ¿Qué sustancia contenía la jeringa? ¿Cuáles son las intenciones de estos agresores? Estas preguntas, que aún no tienen respuesta definitiva, generan una profunda inquietud en la sociedad.

El caso de Doña Dora se suma a una lista creciente de víctimas de estos ataques con jeringa. Recordemos el incidente en la estación Anáhuac de la Línea 2 del Metrorrey, el joven estudiante atacado en la Línea 1, entre las estaciones Félix U. Gómez y Fundidora, y la joven de 24 años agredida en un camión de la Ruta 1. Todos ellos, personas comunes y corrientes que se vieron súbitamente expuestas a una situación de peligro e incertidumbre.

¿Qué se esconde detrás de estos ataques? ¿Se trata de simples robos, de intentos de secuestro, o de algo aún más siniestro? Las autoridades deben intensificar las investigaciones para dar con los responsables y esclarecer los motivos detrás de estos actos. Mientras tanto, la población debe mantenerse alerta, extremar precauciones y reportar cualquier actividad sospechosa. La solidaridad y la colaboración ciudadana son fundamentales para combatir esta nueva forma de delincuencia que amenaza la seguridad de todos, especialmente de los más vulnerables.

Es imperativo que las autoridades implementen medidas de seguridad más efectivas en espacios públicos como bancos, estaciones de metro y transporte público. Cámaras de vigilancia, mayor presencia policial y campañas de concientización son algunas de las acciones que podrían ayudar a prevenir estos ataques y brindar mayor tranquilidad a la ciudadanía. No podemos permitir que el miedo nos paralice. Debemos unirnos como sociedad para exigir un entorno seguro y proteger a nuestros mayores, quienes merecen vivir con dignidad y tranquilidad. La historia de Doña Dora Alicia Gonzalo es un llamado a la acción. No podemos permanecer indiferentes ante esta creciente ola de violencia.

Fuente: El Heraldo de México