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20 de mayo de 2025 a las 18:55

Venados de Arteaga: Anemia y malformaciones

La llegada de 23 venados cola blanca al Zoológico de Morelia “Benito Juárez” ha generado una ola de preocupación y esperanza. Rescatados de un criadero ilegal en Arteaga por la PROFEPA, estos animales presentan un panorama desalentador en cuanto a su salud. La consanguinidad, producto de la cría indiscriminada en un espacio inadecuado, ha dejado huellas visibles en su fisonomía y en su bienestar general.

Imaginen venados con pezuñas desproporcionadamente largas, impidiéndoles caminar con la gracia y agilidad que los caracteriza. El sobrecrecimiento de estas extremidades, junto con otras deformaciones físicas, son señales inequívocas de la endogamia a la que fueron sometidos. Algunos ejemplares, incluso, presentan dificultades para desplazarse, moviéndose erráticamente, como si el propio peso de su cuerpo les resultara una carga excesiva. Este cuadro, lamentablemente, se extiende más allá de lo visible. Los análisis de sangre realizados revelan anemia y leucopenia, un claro indicador de un sistema inmunológico debilitado, luchando por sobrevivir en un organismo frágil.

La imagen contrasta drásticamente con la estampa de un venado cola blanca en su hábitat natural, corriendo libremente por los bosques, un símbolo de la vida silvestre en todo su esplendor. Estos 23 ejemplares, en cambio, son testimonio de las consecuencias de la cría irresponsable y la falta de respeto hacia las leyes que protegen a nuestra fauna.

El Zoológico de Morelia, ahora convertido en su refugio temporal, se enfrenta al reto de rehabilitarlos. Los cuidados veterinarios, una alimentación adecuada y un ambiente propicio serán cruciales para su recuperación. Sin embargo, el espacio es un factor limitante. El zoológico ya alberga a otros 16 venados de la misma especie y la llegada de estos 23 nuevos huéspedes pone en evidencia la necesidad de buscar soluciones a largo plazo.

Se abre entonces un abanico de posibilidades para el futuro de estos venados. La liberación controlada en un hábitat natural se presenta como la opción ideal, permitiéndoles reintegrarse a un entorno donde puedan vivir en libertad, lejos del confinamiento y las condiciones precarias que padecieron. Las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMAS), así como las comunidades indígenas, surgen como potenciales guardianes de estos animales. Su experiencia en el cuidado de la fauna local y su profundo respeto por la naturaleza los convierten en aliados estratégicos para la conservación de esta especie.

La decisión final recae en la PROFEPA, la entidad encargada de velar por el cumplimiento de las normas ambientales. Se espera que el protocolo a seguir priorice el bienestar de los venados, garantizando su supervivencia y contribuyendo a la preservación de la biodiversidad en nuestro país. El caso de estos 23 venados cola blanca nos invita a reflexionar sobre la importancia de la cría responsable y el respeto a la vida silvestre, recordándonos que cada ser vivo merece una oportunidad de vivir dignamente, en armonía con su entorno.

Fuente: El Heraldo de México