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21 de mayo de 2025 a las 01:45

Valeria Márquez: 3 pistas y una fuga doble

¡Atención, amantes del buen comer! Prepárense para un viaje culinario sin igual, porque hoy les desvelamos los secretos mejor guardados para dominar el arte del maridaje. ¿Cansados de combinaciones predecibles que no hacen justicia a sus platos? Aquí les presentamos la guía definitiva para elevar sus experiencias gastronómicas a un nuevo nivel.

Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha buscado la armonía perfecta entre la comida y la bebida. No se trata simplemente de acompañar un plato con cualquier líquido, sino de encontrar la sinergia, el equilibrio, la danza de sabores que explota en el paladar y nos transporta a un universo de sensaciones. ¿Listos para descubrir cómo lograrlo?

Comencemos por lo básico: ¿vino tinto con carne, vino blanco con pescado? Si bien esta regla general puede ser un buen punto de partida, la realidad es mucho más compleja y fascinante. Dentro de cada categoría existen infinitas variables: la crianza del vino, la acidez, los taninos, las notas frutales o especiadas… y por supuesto, las características propias de cada plato. Un pescado graso como el salmón, por ejemplo, puede maridar a la perfección con un tinto ligero con cuerpo, mientras que un vino blanco con mucha madera puede resultar demasiado pesado para un pescado blanco delicado.

El secreto está en comprender la interacción entre los componentes del vino y los del alimento. ¿Buscamos contraste o armonía? ¿Queremos que el vino realce los sabores del plato o que los complemente con nuevas notas? Un vino ácido puede cortar la grasa de un plato rico, mientras que un vino dulce puede equilibrar el picante de una comida especiada.

Pero no nos limitemos al vino. El universo del maridaje se extiende mucho más allá. Cervezas artesanales, con su amplia gama de estilos y matices, ofrecen posibilidades infinitas. Imaginen una cerveza IPA amarga y aromática con un plato de quesos fuertes, o una Stout cremosa con un postre de chocolate. ¡Una experiencia para los sentidos!

Y no olvidemos los destilados. Un buen tequila reposado puede acompañar a la perfección la comida mexicana, mientras que un whisky escocés puede realzar el sabor de un plato de carne roja. Incluso el sake, con su delicado sabor umami, puede ser un compañero ideal para la cocina japonesa.

El maridaje es un arte que se aprende con la práctica y la experimentación. No tengan miedo de probar nuevas combinaciones, de dejarse llevar por su intuición y descubrir sus propias preferencias. Consulten guías, asistan a catas, conversen con expertos… y sobre todo, ¡disfruten del proceso!

Para empezar, les dejamos algunos consejos prácticos:

  • Consideren la intensidad del sabor: Mariden platos ligeros con bebidas ligeras, y platos robustos con bebidas con más cuerpo.
  • Piensen en la acidez: Un plato ácido necesita una bebida con similar acidez para equilibrarlo.
  • Tengan en cuenta el dulzor: El dulzor del plato y de la bebida deben estar en armonía.
  • No olviden la textura: La textura del alimento y de la bebida también influyen en la experiencia del maridaje.
  • Experimenten y diviértanse: ¡El maridaje es un viaje de descubrimiento!

Así que ya lo saben, la próxima vez que se sienten a la mesa, no se conformen con cualquier bebida. Exploren el fascinante mundo del maridaje y descubran cómo la combinación perfecta de comida y bebida puede transformar una simple comida en una experiencia inolvidable. ¡Salud!

Fuente: El Heraldo de México