Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Libertad de expresión

20 de mayo de 2025 a las 09:10

Silencia la censura.

La sombra del Gran Hermano se alarga, no solo sobre la ficción orwelliana, sino sobre la realidad misma. El control de la información, la manipulación del lenguaje, la supresión de palabras incómodas… ¿acaso no son ecos que resuenan en nuestros tiempos? Atwood, en su escalofriante distopía, nos muestra un mundo donde el silencio forzado es el arma predilecta del opresor. Las mujeres, despojadas de su voz, se convierten en fantasmas en su propia existencia. Y es que la verdad, aunque no ofenda, sí que incomoda, y mucho. Incomoda al poder, a los que se aferran a sus privilegios, a los que construyen sus imperios sobre cimientos de mentiras.

El maquillaje de la realidad es una práctica ancestral. Desde los cantos de sirena de la propaganda hasta la sofisticada manipulación de las redes sociales, la verdad se convierte en un prisma que refleja mil caras, ninguna auténtica. Se esconde bajo la alfombra del olvido, se disfraza con el ropaje de la conveniencia, se deforma hasta volverse irreconocible. Y así, la libertad de expresión, ese pilar fundamental de cualquier sociedad democrática, se ve amenazada, socavando los cimientos mismos de la convivencia.

La historia es un testigo silencioso, pero implacable, de esta eterna lucha entre la censura y la libertad. Las hogueras de libros en la Alemania nazi, el Index Librorum Prohibitorum de la Iglesia Católica, la destrucción de la imprenta de Filomeno Mata en el México porfirista… son cicatrices que marcan el camino recorrido. E incluso hoy, en pleno siglo XXI, vemos cómo se repiten patrones del pasado, con la retirada de libros de las bibliotecas escolares, como si borrar las palabras pudiera borrar también las realidades que describen.

La tentación del control es una sirena seductora. Se presenta con el disfraz del interés nacional, de la protección de la moral, de la seguridad del Estado. Pero bajo la máscara se esconde la misma intención de siempre: silenciar las voces disidentes, acallar las críticas, perpetuar el status quo. En México, la historia nos muestra una y otra vez cómo los gobiernos han intentado "regular" la libertad de expresión, deslizando propuestas legislativas que, bajo la apariencia de orden, buscan amordazar la verdad.

Toda restricción, por pequeña que sea, es una grieta en el cristal de la libertad. Una grieta que, con el tiempo, se expande, se ramifica, hasta quebrar por completo la transparencia. Es un camino peligroso, un descenso resbaladizo hacia la censura total. Es imperativo, pues, defender la libertad de expresión con uñas y dientes, recordando siempre las palabras de Belisario Domínguez, quien confrontó al tirano sin temor a las consecuencias. Su ejemplo nos interpela: ¿de qué sirve recordar a los héroes si en la práctica olvidamos sus lecciones? La libertad, una vez perdida, es difícil de recuperar. Y su ausencia nos condena a todos al silencio, a la oscuridad, a la sombra del Gran Hermano.

Fuente: El Heraldo de México