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20 de mayo de 2025 a las 05:40

Sarampión resurge en Michoacán: ¿culpa de los antivacunas?

La sombra del sarampión vuelve a cernirse sobre Michoacán después de tres décadas de ausencia. Un inquietante recordatorio de la fragilidad de la salud pública, especialmente en tiempos de desinformación y movimientos antivacunas. Tres hermanos, de 15, 6 y 3 años, se han convertido en los primeros casos autóctonos registrados desde 1992, encendiendo las alarmas en Maravatío y poniendo en evidencia las consecuencias de la reticencia a la vacunación.

La pandemia de Covid-19, además de su devastador impacto directo, ha dejado una secuela inesperada: el fortalecimiento de los movimientos antivacunas. El miedo, la incertidumbre y la proliferación de noticias falsas crearon un caldo de cultivo perfecto para la desconfianza en la ciencia y las instituciones sanitarias. El Dr. Fabio Silahua, jefe del Departamento de Epidemiología de la SSM, lo confirma: la atención prioritaria a la vacunación contra el Covid-19, si bien necesaria, desvió recursos y atención de otros programas de inmunización, abriendo una brecha que ahora se manifiesta con el resurgimiento de enfermedades como el sarampión.

En este caso particular, la negativa del padre a vacunar a sus hijos, influenciado por la desinformación y los mitos antivacunas, tuvo consecuencias directas. La asistencia a un festejo con personas provenientes del extranjero, posiblemente de Estados Unidos o Canadá, donde el sarampión aún circula, se convirtió en el punto de inflexión. La alta contagiosidad del virus, capaz de propagarse hasta 80 metros a la redonda, hizo el resto.

La Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) ha actuado con rapidez, implementando un cerco sanitario que abarca 61 manzanas alrededor del foco de contagio. Se revisan cartillas de vacunación casa por casa, buscando posibles casos y previniendo una mayor propagación. Una carrera contra el tiempo para contener un virus que puede desencadenar complicaciones graves, como neumonía o inflamación cerebral, especialmente en niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos debilitados.

La fiebre alta, superior a los 40 grados centígrados, y las características ronchas rojas son las señales de alerta. Ante la mínima sospecha, la recomendación es clara: acudir de inmediato a un centro de salud. El diagnóstico temprano es crucial para un tratamiento eficaz y para evitar la propagación del virus.

Este brote de sarampión nos recuerda la importancia vital de la vacunación. No se trata solo de proteger a nuestros hijos, sino de construir una barrera de inmunidad colectiva que proteja a toda la sociedad, especialmente a los más vulnerables. El programa de vacunación universal es una conquista de la salud pública que no podemos permitirnos perder. Informarse a través de fuentes confiables, consultar con profesionales de la salud y desechar las teorías conspirativas son pasos fundamentales para tomar decisiones responsables y proteger nuestra salud y la de quienes nos rodean.

La lucha contra el sarampión no ha terminado. La experiencia en Maravatío nos recuerda que la desinformación puede ser tan peligrosa como el propio virus. Es momento de reforzar la confianza en la ciencia, en las vacunas y en las instituciones sanitarias. Solo así podremos evitar que la sombra del sarampión se extienda y vuelva a convertirse en una amenaza para la salud pública en Michoacán.

Fuente: El Heraldo de México