20 de mayo de 2025 a las 11:35
Pollo sostenible: ¡Disfrútalo!
La reciente suspensión a la importación de carne de pollo brasileña ha generado un revuelo en la industria alimentaria mexicana, dejando a muchos preguntándose sobre el alcance real de esta medida. Si bien el Consejo Mexicano de la Carne (CoMeCarne) prevé un posible impacto en el sector de alimentos transformados, tranquiliza al consumidor final asegurando que la oferta nacional de pollo fresco es suficiente para cubrir la demanda.
Esta noticia, sin duda, abre un abanico de interrogantes. ¿Cómo afectará esta suspensión a las empresas que dependen de la importación de pollo brasileño para la elaboración de productos procesados? ¿Veremos un incremento en los precios de estos productos en los supermercados? Macarena Hernández Márquez, directora general de CoMeCarne, ha reconocido la importancia de Brasil como segundo proveedor de carne de pollo para México, lo que sin duda añade peso a la incertidumbre. Si bien aún no se ha cuantificado el impacto económico de la suspensión, el hecho de que el aviso se haya dado recientemente dificulta la tarea de realizar proyecciones precisas.
Adentrándonos en los detalles, Ernesto Salazar, gerente de Estudios Económicos de CoMeCarne, puntualiza que la importación de pollo brasileño se centra principalmente en la pechuga. Este dato es crucial, ya que nos permite comprender que el impacto no será homogéneo en todos los segmentos del mercado. Mientras que la industria de alimentos procesados, que utiliza la pechuga como ingrediente principal en muchos de sus productos, podría verse afectada, el consumidor que compra pollo fresco en el mercado local probablemente no notará grandes cambios. La capacidad de la producción nacional, según Salazar, es suficiente para abastecer la demanda de pollo fresco, lo que actúa como un escudo protector ante la suspensión de las importaciones.
La decisión de México de cerrar sus fronteras a la carne de pollo brasileña no se debe tomar a la ligera. Se trata de una medida de protección ante el brote del virus de la influenza aviar de alta patogenicidad H5N1 detectado en Brasil. La prudencia y la cautela son claves en estas situaciones, y la decisión de México de realizar un análisis exhaustivo de las implicaciones del brote, incluyendo la evaluación de la regionalización, demuestra un compromiso con la seguridad alimentaria de la población. Si bien las plantas exportadoras a México se encuentran en el estado afectado por el virus, es fundamental evaluar el resto de las granjas para tomar una decisión informada y responsable.
Más allá de la influenza aviar, otro tema que preocupa al sector ganadero es la presencia del gusano barrenador en el sur del país. Sin embargo, CoMeCarne descarta que esta plaga vaya a desincentivar el consumo de carne en el mercado nacional. La confianza en la seguridad de la carne mexicana es un pilar fundamental, y CoMeCarne se compromete a trabajar con los ganaderos para reforzar esta confianza y asegurar a los consumidores que pueden disfrutar de la carne sin preocupaciones. Esta declaración de Macarena Hernández busca tranquilizar al público y evitar una posible caída en el consumo derivada de la alarma generada por la presencia del gusano barrenador.
En resumen, la suspensión de las importaciones de pollo brasileño presenta un escenario complejo con diferentes matices. Mientras que la industria de alimentos transformados podría enfrentarse a desafíos, el consumidor de pollo fresco parece estar protegido por la sólida producción nacional. La rápida respuesta de México ante el brote de influenza aviar y la determinación de abordar la problemática del gusano barrenador demuestran un compromiso con la seguridad alimentaria y la estabilidad del mercado. Queda por ver cómo evolucionará la situación en las próximas semanas y cómo se adaptará la industria a este nuevo panorama.
Fuente: El Heraldo de México