20 de mayo de 2025 a las 03:55
Homenaje a América Yamilet, cadete guerrera.
El eco del nombre América Yamilet Sánchez Hernández resuena aún en los pasillos de la Heroica Escuela Naval Militar, un eco teñido de tristeza y admiración. Su partida repentina, un zarpazo del destino en la vibrante ciudad de Nueva York, ha dejado un vacío imposible de llenar en el corazón de su madre, María del Rocío, y en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocer a esta joven promesa de la ingeniería naval. Veintiún años de una vida entregada a la búsqueda de la excelencia, a la superación constante, truncados en un instante. Pero la llama de su espíritu, ese fuego que la impulsaba a conquistar sus sueños, permanece viva en el recuerdo de sus seres queridos.
María del Rocío, con la entereza que solo una madre puede mostrar ante la adversidad, describe a su hija como una "guerrera", un "soldado" en la batalla constante por alcanzar sus metas. Y es que América Yamilet era precisamente eso, una luchadora incansable. No se conformaba con la mediocridad, buscaba siempre ir más allá, superarse a sí misma en cada paso que daba. Sus logros académicos en la exigente carrera de Ingeniería Naval eran un reflejo de su dedicación y perseverancia, cualidades que la destacaban entre sus compañeros. Pero su pasión no se limitaba al ámbito académico. América Yamilet era una deportista nata, con medallas que atestiguaban su talento en la natación y el atletismo. Su energía desbordante la llevaba también a compartir sus conocimientos y entusiasmo como maestra de zumba, contagiando a otros con su alegría y vitalidad. Y como si fuera poco, dedicaba parte de su tiempo a la noble tarea de ser tutora de niños con dificultades escolares, demostrando una sensibilidad y un compromiso social admirables.
Su sueño, navegar los mares del mundo como ingeniera naval, estaba a punto de hacerse realidad. A solo un año de culminar sus estudios, América Yamilet se encontraba realizando prácticas a bordo del emblemático Buque Escuela "Cuauhtémoc", una experiencia que la llenaba de orgullo y emoción. La posibilidad de recorrer diferentes países, de conocer nuevas culturas y de ampliar sus horizontes, la motivaba a dar lo mejor de sí. En su última conversación con su madre, apenas unas horas antes del trágico accidente, América Yamilet compartía con entusiasmo sus experiencias en Nueva York y la expectativa de su próxima visita a Islandia. Su voz, llena de vida e ilusión, resonaba con la promesa de un futuro brillante.
El homenaje póstumo que se le rindió en la Escuela Naval de Antón Lizardo, Veracruz, fue un testimonio del profundo impacto que América Yamilet dejó en la institución. Compañeros, autoridades y seres queridos se unieron en un emotivo adiós, recordando su valentía, su compromiso y su espíritu indomable. En su hogar, en la colonia Emiliano Zapata de Xalapa, un altar adornado con flores, veladoras y fotografías se convirtió en un espacio de recogimiento y homenaje. Cada imagen, cada recuerdo, refleja el cariño y la admiración que América Yamilet inspiró en quienes la conocieron. Su legado, un ejemplo de perseverancia, dedicación y amor por la vida, permanecerá vivo en la memoria de todos. América Yamilet, la joven cadete que soñaba con conquistar los mares, se ha convertido en un símbolo de inspiración para las futuras generaciones.
Fuente: El Heraldo de México