20 de mayo de 2025 a las 09:25
Descubre la magia volcánica
La llama de la democracia ha iluminado cuatro estados, cuatro corazones latiendo al unísono en la búsqueda de una justicia más cercana, más humana, más nuestra. No se trata de un simple recorrido por Jalisco, Nayarit, Colima y Michoacán; ha sido una inmersión en el alma de México, en el anhelo de un país donde la justicia sea el eco de la voz del pueblo.
Jalisco, cuna de la abolición de la esclavitud, nos recuerda que la justicia es un acto de rebeldía contra la opresión. En sus calles, en sus plazas, se respira la dignidad de un pueblo que no pide permiso para exigir lo que le corresponde. El federalismo no es una simple teoría, es la vida misma de Jalisco, y la justicia debe ser tan arraigada como el mariachi, tan vibrante como los colores de sus artesanías. No podemos olvidar el legado de Hidalgo, la semilla de justicia que plantó en Guadalajara y que aún germina en el corazón de los jaliscienses.
Nayarit, tierra de poetas y guerreros, nos enseña que la justicia debe ser circular, como el templo de Los Toriles, donde la voz de cada uno resuena con la misma fuerza. Desde el sagrado Wirikuta hasta las playas de San Blas, la gente de Nayarit alza la voz, exige ser escuchada, reclama una justicia que abrace a todos por igual. Como escribió Amado Nervo, Nayarit piensa, lucha y ama, y en ese amor se encuentra la fuerza para construir una justicia verdadera.
En Colima, el silencio habla. El silencio de Comala, el pueblo mágico de Juan Rulfo, nos recuerda que ningún rincón de México debe ser olvidado. Colima, pionera en juicios orales y en la defensa de los derechos civiles, nos demuestra que la justicia no puede ser un concepto abstracto, sino una realidad tangible que proteja a los más vulnerables. Hoy, Colima exige cercanía, claridad y dignidad desde el Poder Judicial, un clamor que resuena en cada rincón de este estado.
Michoacán, tierra volcánica, tierra de lucha y resistencia, nos muestra la fuerza de la organización comunitaria. En Cherán, el pueblo demostró que la justicia se construye desde la base, sin intermediarios, sin partidos. En Cheranástico, la ciencia y la conciencia se unen para transformar la vida, para crear un futuro más justo y sostenible. Y en Morelia, frente al corazón de Melchor Ocampo, recordamos que la justicia no puede ser neutral ante la desigualdad. Ocampo, artífice de las Leyes de Reforma, nos legó no solo el Registro Civil, sino también la idea fundamental de que el pueblo debe elegir a quienes imparten justicia.
Jalisco, Nayarit, Colima, Michoacán: cuatro estados unidos por un mismo anhelo, una misma convicción. La justicia debe dejar de ser un privilegio distante y convertirse en una realidad palpable, arraigada en la voz del pueblo. Este viaje no ha sido solo una campaña, ha sido un encuentro con la esperanza, con la fuerza transformadora de la ciudadanía. El próximo primero de junio, las urnas serán el volcán donde erupcionará la voluntad del pueblo, la exigencia de una justicia digna, cercana y verdadera. Que la tierra tiemble con la fuerza de la democracia.
Fuente: El Heraldo de México