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20 de mayo de 2025 a las 07:05

¡Bruno, el niño perdido de Chapultepec, está vivo!

La angustia que vivió Iris Liliana Flores Silva durante cinco largos meses llegó a su fin. La pesadilla que comenzó aquel 13 de diciembre de 2024, cuando su hijo Bruno Jussef, de tan solo 7 años, desapareció en la colonia Lomas de Chapultepec, culminó con la noticia que todas las madres en su situación anhelan: Bruno fue localizado con vida. El alivio, sin duda, es inmenso, pero las interrogantes persisten.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, a través de sus redes sociales, confirmó la noticia que trajo calma a una familia y a una comunidad que se solidarizó con la búsqueda. Sin embargo, la escueta información proporcionada por las autoridades deja un vacío informativo que alimenta la especulación. ¿Dónde estuvo Bruno durante estos cinco meses? ¿En qué condiciones se encontraba? ¿Qué papel jugó su padre, Said Antonio, en su desaparición, considerando que fue la última persona vista con el menor?

La historia de Iris Liliana no es un caso aislado. Su testimonio, valiente y desgarrador, visibiliza la realidad de muchas mujeres que enfrentan la violencia doméstica y la sustracción de sus hijos. Sus videos en redes sociales, donde denunciaba públicamente a su expareja, se convirtieron en un grito desesperado en busca de justicia y del retorno de su pequeño. En ellos, Iris relató el calvario que vivió junto a Said Antonio: violencia psicológica, verbal, económica y física, un patrón de abuso que culminó con el presunto secuestro de Bruno.

La imagen de Iris confrontando a Said Antonio, el día de la desaparición, queda grabada en la memoria. Su acusación resonando en el aire, la respuesta fría y desafiante del hombre –“te lo buscaste”–, y el temor palpable en los ojos de una madre que presentía lo peor. Un temor que se materializó en la ausencia de su hijo, en la incertidumbre de su destino, en las noches en vela preguntándose si estaría bien, si lo estarían cuidando, si lo estarían protegiendo.

La angustia de Iris se multiplicaba con cada día que pasaba sin noticias de Bruno. Un niño privado de su madre, de su hogar, de su rutina. Un niño que, según el testimonio de Iris, estaba encerrado, alejado de sus amigos, de sus clases, de sus actividades extracurriculares. Un niño al que, presuntamente, "no lo dejaban salir ni al patio". Una imagen que contrasta con la vitalidad propia de un niño de siete años.

Las acusaciones de Iris hacia su expareja son graves: cambio de domicilio para evadir la justicia, desobediencia a las órdenes judiciales relacionadas con la custodia de Bruno y el proceso de divorcio. Acciones que, de ser comprobadas, agravarían aún más la situación legal de Said Antonio.

Ahora, con Bruno de regreso, comienza una nueva etapa. Un proceso de sanación para la madre y el hijo, un proceso de readaptación a una vida que fue interrumpida abruptamente. Un proceso, también, de búsqueda de justicia. La sociedad espera respuestas, la sociedad exige que se esclarezcan los hechos y se determinen las responsabilidades. La historia de Bruno y Iris es un recordatorio de la importancia de visibilizar la violencia doméstica y de proteger a las víctimas, especialmente a los niños, que a menudo se convierten en el blanco de las disputas familiares. El caso de Bruno Jussef no debe quedar en el olvido. Debe servir como un llamado a la reflexión y a la acción para prevenir que situaciones similares se repitan.

Fuente: El Heraldo de México