Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Gobierno

20 de mayo de 2025 a las 17:55

Acamoto: ¿Regular o Prohibir?

La sombra del Acamoto aún se cierne sobre Acapulco. Tras un fin de semana marcado por la velocidad, el rugir de los motores y, lamentablemente, la tragedia, la alcaldesa Claudia Sheinbaum ha puesto sobre la mesa la necesidad de una regulación profunda de este evento. Las imágenes que nos llegaron desde el puerto guerrerense son contundentes: motos zigzagueando entre la multitud, el asfalto vibrando bajo el peso de miles de caballos de fuerza, y un saldo final que, más allá del jolgorio, deja un regusto amargo. Una decena de vidas truncadas por accidentes, un recordatorio doloroso del riesgo inherente a este tipo de concentraciones.

No se trata, por supuesto, de demonizar la pasión por el motociclismo. Para muchos, es una forma de vida, una expresión de libertad y camaradería. Sin embargo, lo ocurrido en Acapulco pone de manifiesto la delgada línea que separa la celebración del caos. La falta de una organización adecuada, la ausencia de medidas de seguridad suficientes y el descontrol generalizado contribuyeron a un desenlace trágico que, según las palabras de la propia Sheinbaum, "tiene que regularse".

El diálogo con la gobernadora y la presidenta municipal se presenta como el primer paso para encauzar el futuro del Acamoto. Se habla de "medidas de orden", un término amplio que deberá concretarse en acciones específicas y tangibles. ¿Se limitará el número de participantes? ¿Se establecerán circuitos cerrados para las exhibiciones? ¿Se reforzará la presencia policial y los servicios de emergencia? Estas son solo algunas de las preguntas que deberán ser respondidas en las próximas semanas.

Pero más allá de las medidas de seguridad, hay otro aspecto que exige atención urgente: el impacto ambiental. Las redes sociales se inundaron de imágenes desoladoras: calles cubiertas de basura, fachadas de hoteles y restaurantes ensuciadas, un escenario que contrasta con la belleza natural de Acapulco. El esfuerzo de los trabajadores del sector turístico, obligados a limpiar los estragos de la fiesta, es un testimonio elocuente de la falta de conciencia cívica de algunos participantes.

El Acamoto, en su concepción original, podría ser un evento que impulse el turismo y la economía local. Sin embargo, en su formato actual, genera más problemas que beneficios. La regulación no debe ser vista como un freno, sino como una oportunidad para construir un evento más seguro, sostenible y respetuoso con el entorno y la comunidad. El reto está en encontrar un equilibrio entre la pasión por las motos y la responsabilidad ciudadana. Un equilibrio que, en esta ocasión, se perdió trágicamente. El futuro del Acamoto, y la imagen de Acapulco, dependen de ello.

Fuente: El Heraldo de México