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19 de mayo de 2025 a las 14:05
Salud mental: ¿Trump al rescate o al precipicio?
La sombra de la incertidumbre se extiende a lo largo y ancho del globo. Los primeros 100 días de la nueva administración Trump han sacudido los cimientos del orden mundial, dejando una estela de ansiedad y preocupación que permea todos los estratos de la sociedad. Las medidas implementadas, desde el endurecimiento de las políticas migratorias hasta las agresivas estrategias comerciales, resuenan como un eco ominoso en la salud mental de millones de personas, tanto dentro como fuera de las fronteras estadounidenses.
El fantasma de la deportación acecha a miles de familias migrantes. La deportación masiva, la restricción de las solicitudes de asilo y la inhabilitación de la aplicación CBP One han sumido a innumerables individuos en un abismo de desesperanza. Aquellos que, con esfuerzo y sacrificio, lograron obtener un estatus legal temporal durante la anterior administración, ahora se ven despojados de sus derechos, condenados a la precariedad y la marginación. La inclusión de sus nombres en el "archivo maestro de defunción" representa una muerte civil, un golpe devastador que les impide trabajar y acceder a servicios básicos, condenándolos a una existencia en las sombras.
El temor se ha convertido en un compañero inseparable para la comunidad migrante. Las agencias de seguridad, con la DEA, el FBI y la ATF a la cabeza, han intensificado sus operativos, creando un clima de paranoia y desconfianza. La suspensión del proceso de green cards, que representaba la esperanza de una vida mejor para muchos, ha truncado los sueños de miles de familias. Incluso estudiantes y profesores, amparados por la legalidad de sus visas, han sido detenidos y deportados por participar en manifestaciones propalestinas, un claro ejemplo de la creciente intolerancia y la restricción de las libertades civiles.
Las consecuencias de la guerra comercial desatada por la administración Trump se extienden más allá de las cifras económicas. La incertidumbre generada por las amenazas arancelarias y las represalias internacionales se traduce en ansiedad y preocupación para empresarios, trabajadores y familias. El temor a la pérdida del empleo, la inflación y la inestabilidad económica se han convertido en una pesada carga que mina el bienestar emocional de la población.
Las medidas en contra de la comunidad transgénero, como la prohibición de su participación en el ejército y el reconocimiento exclusivo de dos géneros, son una muestra más de la discriminación y la exclusión que caracterizan a esta administración. Estas políticas no solo vulneran los derechos fundamentales de las personas transgénero, sino que también contribuyen a un clima de hostilidad y estigmatización que afecta su salud mental y su bienestar emocional.
Expertos en salud mental, como el psiquiatra Pablo Varela del Instituto Mexicano de Psicoanálisis, advierten sobre el impacto devastador de estas políticas en la salud mental de la población. La ansiedad, la depresión, los síntomas paranoides y el trastorno por estrés postraumático son solo algunas de las consecuencias que enfrentan los migrantes y sus familias. El miedo, la incertidumbre y la separación familiar generan un profundo dolor emocional que puede tener consecuencias a largo plazo.
Ante este panorama desolador, es fundamental brindar apoyo y contención a las personas afectadas. Instituciones como el Instituto Nacional de Psiquiatría, el Instituto Mexicano de Psicoanálisis, Médicos sin Fronteras y el programa Acción Migrante de la UNAM ofrecen recursos y servicios para ayudar a las personas a sobrellevar la angustia, el miedo y la incertidumbre. Es crucial recordar que no estamos solos en esta lucha y que existen profesionales dispuestos a brindar la ayuda necesaria para navegar estos tiempos turbulentos. La solidaridad, la empatía y la búsqueda de apoyo son herramientas esenciales para proteger nuestra salud mental y resistir los embates de la adversidad.
Fuente: El Heraldo de México