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19 de mayo de 2025 a las 05:00

Renueva tu móvil: ¿Y el viejo?

La avalancha digital nos alcanza. Vivimos inmersos en un mar de dispositivos electrónicos, herramientas indispensables para navegar en la modernidad. Sin embargo, esta dependencia tecnológica tiene un costo oculto: la creciente montaña de basura electrónica que generamos. Celulares que se vuelven obsoletos en un parpadeo, computadoras que pierden su potencia ante la vorágine de la innovación, electrodomésticos que sucumben a la promesa de lo nuevo y mejor. El ciclo de consumo se acelera y, con él, la acumulación de residuos que amenazan con desbordarnos.

El problema no radica únicamente en la cantidad, sino en la naturaleza misma de estos desechos. No se trata de simples desperdicios que puedan ser desechados sin más. En las entrañas de nuestros gadgets, se esconden componentes tóxicos, metales pesados como el plomo, el mercurio y el cadmio, que representan una amenaza latente para la salud humana y el medio ambiente. Baterías y pantallas, en particular, requieren un manejo especializado para evitar la liberación de estas sustancias nocivas.

Las cifras son alarmantes. Según datos de Naciones Unidas, el mundo generó la impresionante cifra de 62 millones de toneladas de residuos electrónicos en 2022. De esta cantidad, solo una pequeña fracción, apenas el 22%, fue reciclada de manera formal. El resto, una inmensa masa de dispositivos descartados, se pierde en el limbo de la informalidad, alimentando vertederos clandestinos o terminando en manos inexpertas que desconocen los riesgos que conlleva su manipulación.

En México, el panorama no es diferente. Se estima que cada mexicano genera entre 9 y 10 kilogramos de basura electrónica al año. Imaginen la magnitud del problema a nivel nacional. Millones de toneladas de residuos electrónicos, una bomba de tiempo ambiental que exige soluciones urgentes y efectivas.

Afortunadamente, existen alternativas. El reciclaje responsable se presenta como la mejor opción para mitigar el impacto de la basura electrónica. Recuperar materiales valiosos como el oro, la plata y el cobre, presentes en muchos de estos dispositivos, no solo reduce la necesidad de extraer nuevos recursos, sino que también disminuye la presión sobre el medio ambiente. Además, el reciclaje adecuado permite neutralizar los componentes tóxicos, evitando que contaminen el suelo, el agua y el aire que respiramos.

Iniciativas como el Reciclatrón, impulsado por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México, ofrecen una vía accesible para el manejo responsable de la basura electrónica. Estos eventos, que se realizan mensualmente, permiten a la ciudadanía depositar sus dispositivos en desuso en puntos de recolección seguros, donde serán procesados por personal capacitado.

Pero no todo se limita al reciclaje. Antes de deshacernos de un aparato electrónico, podemos explorar otras alternativas. Si el dispositivo aún funciona, podemos considerarlo para donar a alguna institución o persona que lo necesite. También podemos venderlo en el mercado de segunda mano, extendiendo su vida útil y evitando que termine prematuramente en la pila de desechos.

En definitiva, la responsabilidad de gestionar adecuadamente la basura electrónica recae en todos nosotros. Desde los consumidores, que debemos tomar conciencia del impacto de nuestros hábitos de consumo, hasta las autoridades, que deben implementar políticas públicas que promuevan el reciclaje y la gestión responsable de los residuos electrónicos. El futuro de nuestro planeta depende, en gran medida, de nuestra capacidad para afrontar este desafío.

Fuente: El Heraldo de México