19 de mayo de 2025 a las 21:40
Luna en peligro: Impacto inminente
La inmensidad del cosmos, con su danza de cuerpos celestes, a menudo nos recuerda nuestra propia fragilidad. El reciente descubrimiento del asteroide 2024 YR4, un coloso espacial del tamaño de un edificio de diez pisos, ha vuelto a encender la fascinación y, admitámoslo, una pizca de inquietud, sobre la posibilidad de un impacto cósmico. Imaginen, una roca de 60 metros de diámetro surcando el espacio a velocidades vertiginosas, un recordatorio tangible de la potencia desatada del universo.
Inicialmente, la preocupación se centró en nuestro planeta. Telescopios de la NASA, vigilantes desde su atalaya en Chile, detectaron a finales del año pasado este imponente asteroide. Los primeros cálculos, como un susurro inquietante en la oscuridad, sugerían una probabilidad de impacto contra la Tierra en 2032. La noticia, como una onda expansiva, recorrió el mundo, alimentando especulaciones y despertando la curiosidad de expertos y aficionados por igual.
Sin embargo, la ciencia, con su metódica precisión, pronto trajo calma. Análisis posteriores, como un faro en la niebla, descartaron la posibilidad de un impacto terrestre. Pero la historia no termina ahí. Las observaciones, como piezas de un rompecabezas cósmico, revelaron un nuevo escenario: la posibilidad de una colisión con nuestro fiel compañero, la Luna.
El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA (JPL), con la minuciosidad que lo caracteriza, ha estado monitoreando la trayectoria del 2024 YR4. Sus cálculos, actualizados constantemente, indican una probabilidad del 3,8% de impacto lunar el 22 de diciembre de 2032. Aunque este porcentaje puede parecer pequeño, representa un aumento significativo respecto a las estimaciones previas.
Un impacto lunar, aunque no represente una amenaza directa para la Tierra, no deja de ser un evento de gran importancia. La Luna, nuestra compañera silenciosa, juega un papel crucial en la vida terrestre, influyendo en las mareas, la estabilidad del eje de rotación de nuestro planeta y hasta en los ritmos biológicos de algunos seres vivos. Cualquier alteración en su superficie, por mínima que sea, merece ser estudiada con atención.
La NASA, consciente de la importancia de este evento, ha hecho un llamado a la calma. Recalcan que la probabilidad de que el asteroide NO impacte contra la Luna es abrumadoramente mayor, alcanzando el 96,2%. Además, aseguran que, incluso en el improbable caso de una colisión, la órbita lunar no se vería afectada, descartando consecuencias graves para la vida en la Tierra.
La historia del 2024 YR4, desde su descubrimiento el 27 de diciembre de 2024 por el proyecto ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System) en Chile, ha sido un viaje de constante aprendizaje. Inicialmente catalogado como un peligro potencial para la Tierra, el asteroide ha pasado a ser un objeto de estudio para comprender mejor la dinámica del sistema solar. El telescopio Webb, con su potencia sin igual, se unirá a las observaciones a finales de abril o principios de mayo, proporcionando datos cruciales para refinar las predicciones y desentrañar los secretos de este fascinante visitante cósmico. La vigilancia continúa, y la ciencia, como siempre, nos guiará en la búsqueda del conocimiento.
Fuente: El Heraldo de México