19 de mayo de 2025 a las 17:30
Justicia equitativa para los excluidos.
La justicia, un concepto tan arraigado en nuestra sociedad, a menudo se percibe como una entidad distante, fría e inaccesible para la mayoría. Sin embargo, la candidata a Ministra de la Suprema Corte, Ana María Ibarra Olguín, busca cambiar esta percepción, abogando por una transformación radical del Poder Judicial, un cambio que lo acerque a la realidad de las personas, que lo humanice y lo haga consciente de las profundas desigualdades que marcan la vida de tantos.
En su intervención en el foro "¿Por qué es importante la reforma judicial?", organizado por la Unión de Comerciantes Merced-Cabañas y la Unión Popular Revolucionaria Emiliano Zapata (UPREZ), Ibarra Olguín no se limitó a diagnósticos, sino que planteó un llamado a la acción, una urgencia por construir un Poder Judicial que rompa con la indiferencia institucional y abrace una visión de justicia empática. Sus palabras, "Igualdad sin equidad es injusticia disfrazada", resonaron con fuerza, poniendo el dedo en la llaga de un sistema que a menudo aplica la ley de forma ciega, sin considerar las circunstancias particulares de cada individuo.
Porque la realidad es que no todos llegamos a los tribunales en igualdad de condiciones. Las diferencias socioeconómicas, culturales, e incluso geográficas, marcan profundamente el acceso a la justicia y la capacidad de defender los propios derechos. Juzgar con equidad, como propone Ibarra Olguín, implica reconocer estas desigualdades y actuar para nivelar el terreno de juego, para que la justicia sea verdaderamente ciega, no ante las circunstancias, sino ante los privilegios y las desventajas.
La candidata va más allá, proponiendo una justicia con un profundo sentido social, una justicia que no se limite a aplicar la ley, sino que busque activamente cambiar las reglas del juego, simplificar los procesos y garantizar que las sentencias beneficien especialmente a quienes más necesitan protección. En un mundo cada vez más complejo, el derecho no puede ser una entidad ajena a la realidad social. Necesitamos, como afirma Ibarra Olguín, una Corte que escuche, que entienda y que actúe, una Corte que sea un reflejo de la sociedad a la que sirve.
En el marco del Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, la candidata reafirmó su compromiso con los derechos de la comunidad LGBTIQ+, un compromiso que va más allá de las palabras y se traduce en la lucha contra todas las formas de exclusión dentro del sistema judicial. La neutralidad, en este contexto, no es una opción. La Corte, como institución garante de los derechos fundamentales, debe ser firme en la defensa de la dignidad de las personas LGBTIQ+, eliminando los obstáculos legales que perpetúan la violencia y la desigualdad.
La visión de Ibarra Olguín se resume en su llamado a una Corte transformadora, una Corte con una mirada progresista y humanista de la justicia, capaz de resolver con sensibilidad social, protegiendo a los marginados y marcando el rumbo hacia una sociedad más justa, humana e igualitaria. Una visión que, sin duda, abre un espacio para la esperanza en un sistema que, muchas veces, parece haberse olvidado de su propósito fundamental: garantizar la justicia para todos.
Fuente: El Heraldo de México