19 de mayo de 2025 a las 17:40
Economía mexicana frena en seco
La sombra de la incertidumbre se cierne sobre la economía mexicana. Las recientes cifras del Inegi, como un termómetro que registra la temperatura de la actividad económica, nos muestran un panorama preocupante: una caída del 0.2% en marzo y un estancamiento total en abril. El Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE), ese adelantado que nos permite anticipar el pulso del IGAE, confirma lo que muchos analistas temían: el impacto de las políticas arancelarias impuestas por Estados Unidos comienza a sentirse con fuerza.
No se trata de una simple fluctuación, sino de una tendencia que se observa en sectores clave. Las actividades secundarias, el motor de la industria, la manufactura y la construcción, se contrajeron un 0.9% en marzo y un 0.1% en abril. Imaginemos las implicaciones: fábricas que reducen su producción, obras que se detienen, empleos que se ponen en riesgo. El panorama no es alentador.
El sector terciario, que abarca el comercio, los servicios y el turismo, tampoco escapa a esta realidad. Si bien logró mantenerse a flote en marzo con un ligero avance del 0.2%, en abril la balanza se inclinó hacia el lado negativo, registrando una caída del 0.1%. Este sector, que tradicionalmente ha sido un pilar de la economía mexicana, ahora enfrenta la incertidumbre generada por el contexto internacional y la cautela de los consumidores.
Expertos como Gabriela Siller, directora de Análisis Económico Financiero de Banco Base, coinciden en que la incertidumbre derivada de la nueva política comercial estadounidense es un factor determinante en este escenario. La amenaza de aranceles y las tensiones comerciales crean un clima de desconfianza que afecta las decisiones de inversión y frena el crecimiento.
Las proyecciones para el crecimiento del PIB en el primer trimestre del año, basadas en los datos del IOAE, se sitúan en un modesto 0.21% trimestral. Una cifra que, si bien no representa una caída abrupta, dista mucho de las expectativas de crecimiento que se tenían a principios de año. El estancamiento económico se mantiene como una amenaza latente, con un crecimiento mensual prácticamente nulo del 0.04% en abril.
¿Qué podemos esperar en los próximos meses? La respuesta no es sencilla. La evolución de la economía mexicana dependerá en gran medida de factores externos, como la resolución de las disputas comerciales con Estados Unidos y el comportamiento de la economía global. Sin embargo, también es crucial que se implementen políticas internas que promuevan la inversión, fortalezcan el mercado interno y generen confianza en los inversionistas. El desafío es grande, pero no imposible. La clave está en la capacidad de adaptación y en la búsqueda de estrategias que permitan sortear la tormenta y retomar el camino del crecimiento sostenible. El futuro de la economía mexicana está en juego, y es responsabilidad de todos trabajar para construir un escenario más próspero.
Fuente: El Heraldo de México