19 de mayo de 2025 a las 12:40
Desintoxica tu hogar con esta planta común
El aroma inconfundible del romero, ese perfume que evoca la calidez del Mediterráneo, ha trascendido las fronteras geográficas y temporales para arraigarse en las tradiciones culinarias y espirituales de México. Mucho más que una simple hierba aromática, el romero se erige como un símbolo de purificación, memoria y conexión con lo intangible, un vínculo entre el mundo físico y el espiritual.
Desde la antigüedad, griegos, romanos y egipcios ya reconocían las virtudes de esta planta perenne. Lo utilizaban en rituales sagrados, como ofrenda a los dioses y como símbolo de recuerdo para los seres queridos que partían al inframundo. Esta asociación con la memoria ha perdurado a través de los siglos, manifestándose en la costumbre de colocar romero en los altares dedicados a los difuntos, una práctica que aún se observa en diversas culturas.
En México, la tradición del romero se entrelaza con la rica cosmovisión prehispánica, dando lugar a un sincretismo fascinante. Más allá de su uso culinario, que enriquece guisos y marinados con su sabor penetrante, el romero se integra a la herbolaria tradicional como un elemento esencial en limpias energéticas y rituales de purificación.
En los mercados, entre los puestos de flores y frutas, el romero se destaca con su verde intenso. Manojos frescos, atados con hilo de colores, esperan a ser adquiridos por quienes buscan armonizar sus espacios y protegerse de las malas vibras. Las abuelas, guardianas del saber ancestral, recomiendan "barrer" la casa con ramas de romero para alejar las energías negativas, un ritual que se repite generación tras generación.
El baño de romero, una infusión preparada con las hojas de esta planta sagrada, es un clásico de la herbolaria mexicana. Se utiliza para limpiar el aura, renovar las energías y atraer la buena fortuna. Su aroma penetrante purifica no solo el cuerpo, sino también el espíritu, creando una atmósfera de paz y serenidad.
En combinación con otras hierbas de poder, como la ruda y el laurel, el romero se convierte en un poderoso amuleto protector. Atados con listones rojos, estos manojos se cuelgan en las puertas de las casas o se llevan consigo como un escudo contra las energías negativas. La mezcla de aromas crea una sinergia mágica, amplificando las propiedades purificadoras de cada planta.
El humo del romero quemado, en forma de incienso o sahumerio, purifica el ambiente y eleva las vibraciones. Su fragancia penetrante se expande por cada rincón, despejando la atmósfera de cargas negativas y creando un espacio propicio para la meditación y la conexión espiritual.
Pero el romero no solo protege y purifica, también atrae el amor y la prosperidad. Se dice que llevar una ramita de romero en la cartera atrae la abundancia, mientras que colocarla debajo de la almohada propicia sueños proféticos. En el lenguaje de las flores, el romero simboliza el recuerdo y la fidelidad, un mensaje silencioso que perdura a través del tiempo.
Así, el romero, con su aroma inconfundible y sus múltiples virtudes, se convierte en un aliado indispensable en la búsqueda del bienestar físico y espiritual. Una planta sagrada que nos conecta con la sabiduría ancestral y nos recuerda la importancia de vivir en armonía con la naturaleza y con nosotros mismos. Su presencia en nuestras cocinas y en nuestros rituales es un testimonio de su poder y de su legado atemporal.
Fuente: El Heraldo de México