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18 de mayo de 2025 a las 09:20

Olvídate del cartón: ¿Por qué no refrigerar los huevos?

¿Sabías que ese inocente cartón de huevos que metes en la nevera podría estar poniendo en riesgo tu salud y la frescura de tus alimentos? Aunque parezca inofensivo, ese empaque que te facilita el transporte del supermercado a casa se convierte en un potencial foco de contaminación una vez dentro del refrigerador. Imagina: el cartón, expuesto a diversos ambientes antes de llegar a tus manos, acumula polvo, bacterias y quién sabe qué otros microorganismos invisibles al ojo humano. Al introducirlo en la nevera, abres la puerta a una fiesta de contaminaciones cruzadas, donde esos indeseables invitados pueden transferirse a tus frutas, verduras y otros alimentos, comprometiendo su calidad y, lo que es peor, tu salud.

Además, el cartón, por su naturaleza porosa, retiene la humedad, un caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de bacterias y moho. Esa humedad, combinada con las bajas temperaturas del refrigerador, puede incluso afectar la calidad de los propios huevos, alterando su sabor y textura. ¿Te imaginas ese pastel de cumpleaños que tanto esperabas arruinado por un huevo contaminado?

La solución es sencilla y está al alcance de tu mano: despídete del cartón y dale la bienvenida a un recipiente limpio y hermético. Un envase de plástico o vidrio, que puedas lavar con facilidad, es la mejor opción para conservar tus huevos frescos y seguros por más tiempo. Simplemente transfiere los huevos del cartón al recipiente una vez llegues a casa y olvídate de las preocupaciones. Recuerda, no es necesario lavar los huevos antes de guardarlos; de hecho, hacerlo eliminaría la cutícula protectora natural que los recubre, dejándolos más vulnerables a la contaminación.

Piensa en la riqueza nutricional que encierran esos pequeños tesoros: proteínas de alto valor biológico, esenciales para la construcción y reparación de tejidos; vitaminas como la D, crucial para la salud ósea, y la B12, vital para el sistema nervioso; minerales como el hierro, el zinc y el selenio, potentes antioxidantes que protegen tus células del daño. Todo ese potencial nutritivo se puede ver comprometido por una mala conservación.

No arriesgues tu salud ni el sabor de tus comidas. Un simple cambio de hábito, como transferir los huevos a un recipiente adecuado, puede marcar la diferencia. Mantén tus huevos frescos, seguros y aprovecha al máximo sus beneficios. Incorpora este pequeño gesto a tu rutina y disfruta de la tranquilidad de saber que estás cuidando de tu bienestar y el de tu familia.

¿Y qué hay de la ubicación dentro de la nevera? Aunque muchos los colocan en la puerta, las fluctuaciones de temperatura al abrir y cerrar constantemente la nevera pueden afectar su calidad. Lo ideal es guardarlos en un estante interior, donde la temperatura se mantiene más estable. De esta manera, aseguras que tus huevos conserven su frescura y propiedades nutritivas por más tiempo.

Este pequeño cambio, tan simple como efectivo, te ayudará a disfrutar al máximo de uno de los alimentos más versátiles y nutritivos que existen. Desde un revuelto por la mañana hasta un delicioso postre por la noche, los huevos son un ingrediente indispensable en nuestra cocina. Asegúrate de conservarlos adecuadamente y aprovecha todo su potencial.

Fuente: El Heraldo de México