17 de mayo de 2025 a las 04:40
Transformación radical: ¿obsesión o identidad?
El fenómeno del K-Pop y los K-Dramas ha trascendido la pantalla, infiltrándose en la vida real de millones de personas alrededor del mundo. Más allá del entretenimiento, estas manifestaciones culturales coreanas han exportado un ideal de belleza específico, influyendo en la percepción de la estética y generando un impacto considerable en la industria de la belleza, especialmente en Corea del Sur. La búsqueda de la perfección estética, promovida por la imagen impecable de los idols, ha llevado a muchos a considerar procedimientos estéticos, desde rutinas de skincare hasta cirugías plásticas, para emular la apariencia de sus ídolos.
El caso de Oli London, ampliamente difundido en los medios, ilustra los extremos a los que puede llegar esta influencia. Su obsesión por Jimin de BTS lo llevó a invertir grandes sumas de dinero en cirugías para modificar su rostro. Más allá de la transformación física, la autoproclamación de London como "transcoreano" desató una oleada de críticas y controversias, poniendo sobre la mesa el debate sobre la apropiación cultural y la idealización extrema de una cultura ajena. Su intento de incursionar en la música al estilo K-Pop y su "matrimonio" con una figura de cartón de Jimin, lejos de ser anecdótico, refleja la complejidad de este fenómeno y sus implicaciones psicológicas.
Sin embargo, el caso de Oli London no es aislado. La historia de Xiahn, un joven brasileño que en 2014 acaparó la atención de los medios coreanos, ofrece una perspectiva diferente. A diferencia de London, Xiahn, cuyo nombre real se mantiene en el anonimato, no buscaba imitar a un ídolo específico, sino que se sintió atraído por la estética coreana en general durante su intercambio estudiantil en el país. Su transformación física, que incluyó cirugías para modificar sus ojos y rasgos faciales, fue radical, considerando su apariencia original de joven rubio de ojos azules. Si bien Xiahn compartió fotografías en su cuenta de Instagram, adoptando un estilo similar al de los idols K-Pop, nunca manifestó la intención de convertirse en influencer o artista, ni se le asoció con la etiqueta de "koreaboo", término que se utiliza para describir a personas obsesionadas con la cultura coreana.
La industria de la belleza en Corea del Sur se ha consolidado como una potencia mundial, impulsada por la innovación tecnológica y la creciente demanda de procedimientos estéticos. Sin embargo, los altos estándares de belleza impuestos por esta industria pueden tener consecuencias negativas, generando presión sobre los idols, fans y la población en general. La búsqueda de la perfección física puede llevar a la insatisfacción corporal y a la normalización de procedimientos invasivos para alcanzar un ideal a menudo inalcanzable.
La viralización de estas historias, impulsada por las redes sociales y la cobertura mediática, abre un espacio para la reflexión sobre la influencia de la cultura popular en la percepción de la belleza y la identidad. Es fundamental analizar críticamente los mensajes que se transmiten a través del entretenimiento y promover una visión más inclusiva y saludable de la belleza, que valore la diversidad y el respeto por la individualidad. La historia de Xiahn y la de Oli London, aunque diferentes en sus motivaciones y manifestaciones, son ejemplos de cómo la fascinación por la cultura coreana puede traducirse en transformaciones profundas, tanto físicas como psicológicas. La clave reside en comprender las complejidades de este fenómeno y fomentar un diálogo constructivo sobre la belleza, la identidad y la influencia de los medios en la construcción de nuestras percepciones.
Fuente: El Heraldo de México