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17 de mayo de 2025 a las 03:00

Sheinbaum atenta al debate sobre impuestos a remesas

La posible imposición de un impuesto a las remesas en Estados Unidos ha generado una ola de preocupación y rechazo, no solo en México, sino también entre la comunidad migrante que reside en el país norteamericano. La reciente negativa del Congreso estadounidense a aprobar la medida, aunque representa un respiro momentáneo, no elimina la amenaza latente que se cierne sobre las familias mexicanas que dependen de estos envíos de dinero. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha expresado su firme postura en contra de esta iniciativa, calificándola de "injusta" y "discriminatoria", y ha reiterado el compromiso del gobierno mexicano de seguir trabajando para evitar su implementación.

La preocupación de Sheinbaum radica en el impacto directo que este impuesto tendría en los sectores más vulnerables de la población mexicana. Las remesas, para muchas familias, representan la principal fuente de ingresos, un salvavidas económico que permite cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación y salud. Imponer un gravamen a estas transferencias significaría reducir considerablemente el poder adquisitivo de estas familias, ahondando aún más las desigualdades económicas y sociales.

Más allá del impacto económico, la propuesta del impuesto a las remesas plantea serias interrogantes sobre el respeto a los acuerdos bilaterales entre México y Estados Unidos. Sheinbaum ha hecho hincapié en la violación que esta medida representaría al convenio existente entre ambos países para evitar la doble imposición y la evasión fiscal. Este convenio, un pilar fundamental en la relación económica entre las dos naciones, busca proteger los intereses de los ciudadanos de ambos lados de la frontera y garantizar un flujo transparente y equitativo de recursos.

La batalla contra este impuesto apenas comienza. Si bien el Congreso estadounidense ha rechazado la propuesta en esta ocasión, la posibilidad de que se retome la discusión en el futuro sigue latente. Ante este escenario, la jefa de Gobierno ha hecho un llamado a la unidad y a la acción. Ha instado a los mexicanos residentes en Estados Unidos a contactar a sus congresistas para expresar su rechazo a la medida y a ejercer su derecho a ser escuchados.

La estrategia del gobierno mexicano, presentada en la conferencia matutina del presidente, busca movilizar a la comunidad migrante y generar presión sobre los legisladores estadounidenses. Se trata de una lucha que trasciende las fronteras y que requiere la participación activa de todos los actores involucrados. El futuro de las remesas, y con ello el bienestar de millones de familias mexicanas, depende del éxito de esta estrategia.

La incertidumbre prevalece. La posibilidad de que el impuesto a las remesas se convierta en una realidad sigue siendo una amenaza. Sin embargo, la firmeza de la postura del gobierno mexicano, la movilización de la comunidad migrante y el llamado a la unidad representan un frente común contra una medida que se percibe como injusta y discriminatoria. La lucha continúa y el objetivo es claro: proteger el sustento de millones de familias mexicanas que dependen de las remesas para sobrevivir.

Fuente: El Heraldo de México