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18 de mayo de 2025 a las 00:30

Hallan a hermanos en fosa; desaparecieron en 2020

La tierra volvió a hablar en Nuevo León, un grito silencioso que resonó en el corazón de El Carmen. Dos nombres, dos hermanos, dos vidas truncadas: Lidia Yuliana y Jesús Adrián Villarreal, de 36 y 28 años, emergieron del silencio de una fosa clandestina en el Valle de las Salinas, confirmando los peores temores de una familia que los buscaba incansablemente desde el 2020. El hallazgo, un golpe devastador que sacude a la comunidad, nos recuerda la cruda realidad que se vive en la región, una realidad marcada por la desaparición y la violencia.

La noticia, confirmada por las autoridades estatales y el colectivo Buscadoras de Nuevo León, quienes con su valiente labor desentierran no solo cuerpos, sino también la verdad, ha dejado una profunda herida en el tejido social. Imaginen la angustia de la espera, la incertidumbre que carcome el alma durante años, la esperanza que se aferra a un hilo cada vez más delgado. Y luego, la confirmación, el golpe final, la terrible certeza de que la búsqueda ha terminado, pero no de la manera que se anhelaba.

El 10 de diciembre de 2020, Lidia Yuliana y Jesús Adrián fueron privados de su libertad. Una fecha que quedó grabada a fuego en la memoria de sus seres queridos, el inicio de una pesadilla que culminó con el desgarrador descubrimiento en Valle de las Salinas. Un lugar que, en lugar de evocar la belleza de la naturaleza, se convierte en un símbolo del horror, un recordatorio de la violencia que acecha y que arrebata vidas sin piedad.

El trabajo incansable del colectivo Buscadoras de Nuevo León, un grupo de mujeres valientes que se enfrentan día a día al dolor y la impunidad, fue clave para el hallazgo. Ellas, con palas en mano y la esperanza en el corazón, recorren incansablemente terrenos baldíos, buscando rastros, señales, cualquier indicio que les permita devolver la identidad a los desaparecidos y la paz a sus familias. Su labor, un acto de amor y resistencia, nos recuerda la importancia de la solidaridad y la lucha por la justicia.

Los restos de Lidia Yuliana y Jesús Adrián fueron encontrados junto a otros, víctimas anónimas de una violencia que no distingue edades ni nombres. Historias que aún esperan ser contadas, identidades que claman por ser reconocidas, familias que aún buscan respuestas. ¿Quiénes eran? ¿Cuáles eran sus sueños? ¿Qué les sucedió? Preguntas que flotan en el aire, demandando justicia y verdad.

El Instituto de Criminalística y Servicios Periciales, tras un minucioso análisis forense, confirmó la identidad de los hermanos Villarreal. Una prueba científica que cierra un capítulo de incertidumbre, pero que abre otro de dolor y duelo. La Fiscalía General del Estado, tras la identificación, ha informado a la familia, dando inicio al proceso de entrega de los restos y a la continuación de las investigaciones. Se espera que se esclarezcan las circunstancias de su desaparición y se haga justicia por este crimen que ha conmocionado a la comunidad.

La tragedia de Lidia Yuliana y Jesús Adrián es un llamado a la reflexión, una invitación a construir una sociedad más justa y segura, donde la vida sea respetada y la violencia no tenga cabida. Un llamado a la memoria, para que sus nombres no se olviden, para que su historia se convierta en un impulso para la lucha contra la impunidad y la búsqueda de la paz.

Fuente: El Heraldo de México