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17 de mayo de 2025 a las 15:05
Gabriel Soto, ¿el nuevo Valentín Elizalde?
La trágica historia de Gabriel Soto, "El Tesoro de Sinaloa", resuena con una inquietante familiaridad, un eco que nos lleva de vuelta a la fatídica muerte de Valentín Elizalde, "El Gallo de Oro". Ambos, figuras destacadas del corrido, encontraron un final abrupto y violento, silenciados por las balas que tanto cantaban. Más allá de la coincidencia macabra, la sombra del corrido "118 Balazos" se cierne sobre ambos destinos, como un presagio cantado.
Soto, un nombre respetado en el circuito regional del norte de México, no buscaba la fama desmedida de las grandes estrellas. Su tesoro era la conexión con su público, la autenticidad de su estilo y la pasión por un género que corre por las venas de la cultura popular mexicana. A sus 55 años, su trayectoria se truncó brutalmente aquel 22 de enero de 2022. La escena: un taller mecánico en Tijuana, "El Socio", un lugar habitual para Soto, quien acudía con frecuencia para reparar su camioneta Ford. La tarde transcurría con normalidad, hasta que la violencia irrumpió, un hombre se acercó y descargó su arma contra el cantante. Uno de los impactos, certero y fatal, alcanzó el rostro de Soto.
La lucha por su vida duró dos largos meses en un hospital neurológico de Guadalajara, donde recibió atención especializada. Sin embargo, las heridas fueron demasiado profundas. El 16 de marzo de 2022, "El Tesoro de Sinaloa" exhaló su último aliento, dejando un vacío en la escena musical y una estela de preguntas sin respuesta. La noticia, un golpe duro para sus seguidores, se confirmó días después, el 21 de marzo, sumiendo a la comunidad artística en la tristeza y la consternación.
La conexión con Valentín Elizalde va más allá de la tragedia compartida. Ambos interpretaron el corrido "118 Balazos", una composición del propio Elizalde que data de 2003. La canción, un relato crudo de la violencia del narcotráfico, parece un juego macabro con la muerte, una danza en la cuerda floja entre la realidad y la ficción. Soto, admirador de "El Gallo de Oro", retomó el tema como un homenaje, quizás inconscientemente como una premonición. En la letra, su nombre aparece mencionado, como si ya formara parte de la narrativa trágica que otros vivieron antes.
La coincidencia estremece. Ambos cantantes, unidos por la pasión por el corrido y por la interpretación de esa canción en particular, cayeron víctimas de la violencia que describían en sus letras. Elizalde, asesinado en 2006 tras una presentación en Reynosa; Soto, casi dos décadas después, al salir de un taller mecánico. ¿Simple casualidad? ¿Destino trágico? Las interrogantes persisten, alimentando las especulaciones y dejando una sensación de inquietud. El corrido "118 Balazos" se convierte así en un símbolo, un recordatorio de la fragilidad de la vida y de la sombra oscura que se cierne sobre quienes se atreven a cantar las verdades incómodas. La historia de Gabriel Soto, "El Tesoro de Sinaloa", se suma a la larga lista de artistas silenciados por la violencia, dejando un legado musical teñido de tragedia y misterio.
Fuente: El Heraldo de México