17 de mayo de 2025 a las 10:15
El boceto perdido de Vegeta
La saga de Cell y los Androides permanece grabada en la memoria de los fans de Dragon Ball Z como un torbellino de poder y transformaciones sin precedentes. Los guerreros Saiyajin, empujados al límite, rompieron sus propios límites una y otra vez, esculpiendo un nuevo escalafón de poder en el universo de la franquicia. Goku, Gohan, Trunks, y por supuesto, el indomable Vegeta, alcanzaron niveles del Super Saiyajin que jamás se habían imaginado.
Hablando de Vegeta, el orgulloso príncipe Saiyajin, es sin duda una de las creaciones más fascinantes de Akira Toriyama y su equipo. Su evolución a lo largo de la saga es un reflejo de su compleja personalidad, un guerrero atormentado por su pasado y obsesionado con superar a Goku. Y es precisamente en la saga de Cell donde Vegeta alcanza una transformación crucial, una que pudo haber cambiado el curso de la historia: el Super Vegeta.
Imaginen un escenario donde Cell, aún imperfecto, se enfrenta a la furia desatada del Super Vegeta. Una transformación que desbordaba poder, una fuerza bruta capaz de pulverizar montañas. En ese momento, la victoria de Vegeta estaba al alcance de su mano, la oportunidad de borrar del mapa al bioandroide antes de que alcanzara su forma definitiva. Pero el orgullo, ese rasgo tan característico del príncipe Saiyajin, le jugó una mala pasada. Anhelando una batalla épica, un desafío a la altura de su poder, Vegeta permitió que Cell absorbiera a la Androide Número 18, sellando así su propio destino y el de la Tierra.
Esta forma, precursora del Super Saiyajin 2 que Gohan desataría posteriormente, poseía una potencia descomunal. Sin embargo, la desmesurada masa muscular y el gasto energético desproporcionado que conllevaba, la convertían en un arma de doble filo, sacrificando velocidad y resistencia a cambio de fuerza bruta.
Recientemente, el sitio oficial de Dragon Ball nos ha regalado un vistazo a los bocetos originales de esta transformación. Trazos que revelan la génesis del Super Vegeta, las diferentes ideas que Toriyama barajó antes de llegar a la versión final que todos conocemos. Observar estos bocetos es como adentrarse en la mente del maestro, un viaje al proceso creativo que dio vida a uno de los momentos más icónicos de la serie.
Estos dibujos, descartados en su momento por el equipo editorial, nos permiten imaginar un Vegeta aún más imponente, con una musculatura incluso más exagerada. ¿Habría sido esta versión aún más poderosa? ¿Habría logrado derrotar a Cell incluso después de absorber a Número 17? Son preguntas que quedan flotando en el aire, alimentando el debate entre los fans y avivando la llama de la nostalgia.
La saga de Cell es un recordatorio constante de la escalada de poder en Dragon Ball Z, una carrera armamentística donde los límites se rompen constantemente. El Super Vegeta, aunque efímero, representa un punto clave en la evolución de Vegeta, un paso crucial en su camino hacia la superación personal, siempre a la sombra del legendario Goku. Y aunque su orgullo le impidió acabar con Cell en su momento, la imagen del Super Vegeta, con su aura dorada y su mirada desafiante, permanece grabada a fuego en el imaginario colectivo de los fans. Un testimonio del poder desatado y las consecuencias del orgullo en el universo de Dragon Ball.
Fuente: El Heraldo de México