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17 de mayo de 2025 a las 04:20
Domando las canchas: Árbitros de Torreón se capacitan.
La tragedia que conmocionó a Torreón en marzo de 2025, donde un árbitro perdió la vida tras una brutal agresión en un partido de fútbol rápido, ha encendido las alarmas sobre la creciente violencia en las canchas amateur y la precariedad en materia de seguridad. Este lamentable suceso ha impulsado al Ayuntamiento de Torreón a tomar medidas concretas, comenzando con un curso intensivo de capacitación para 45 árbitros locales. Impartido por Édgar Ulises Rangel, ex árbitro profesional de la Liga MX, el taller se centró en dotar a los silbantes de herramientas para gestionar situaciones de crisis, implementar protocolos de contención de violencia y mejorar la comunicación y el control dentro del terreno de juego.
“No podemos seguir hablando solo de reglas y sanciones. La vida del árbitro está en juego. Necesitamos prepararlos para manejar la presión y el peligro potencial que existe en un partido que se descontrola”, declaró Rangel durante la sesión. El ex árbitro profesional enfatizó la importancia de que los árbitros sean capaces de identificar y neutralizar situaciones de riesgo, protegiendo su integridad física y la de todos los participantes.
Este incidente en Torreón, lamentablemente, no es un hecho aislado. La violencia en el deporte amateur ha alcanzado niveles preocupantes en todo el país. Y aunque a menudo se asocia con el consumo de alcohol, expertos como Alfonso Alexandre, presidente de la Asociación Lagunera de Fútbol Rápido, señalan que el verdadero detonante es la intensidad del juego, la frustración y una cultura deportiva que, erróneamente, normaliza la agresión como una forma de liberar tensiones. “El problema no es el alcohol, sino la falta de educación emocional y la predisposición a la confrontación que traen algunos jugadores”, afirmó Alexandre.
La Asociación Lagunera, que agrupa a 25 canchas en la ciudad, ha tomado la iniciativa en la lucha contra la violencia. Han implementado una “lista negra” de jugadores con antecedentes violentos, vetándolos de las ligas afiliadas. “No podemos permitir que un jugador que agrede a un árbitro en una liga, simplemente se cambie a otra. Debemos proteger a nuestros árbitros y garantizar un ambiente seguro para todos”, agregó Alexandre. Esta medida, aunque drástica, busca sentar un precedente y generar un efecto disuasorio para quienes incurren en conductas violentas.
Durante el curso, Rangel no solo se enfocó en el reglamento, sino también en aspectos cruciales como la psicología arbitral, la comunicación no verbal y la capacidad de suspender un partido cuando la seguridad está comprometida. “Un árbitro capacitado debe saber cuándo decir basta. Si una cancha no ofrece garantías mínimas de seguridad, como rejas, personal de seguridad o al menos personas responsables que puedan intervenir en caso de una riña, el árbitro tiene el derecho y la obligación de no iniciar el partido. No podemos seguir poniendo en riesgo la vida por un partido amateur”, sentenció Rangel.
La capacitación incluyó simulacros de conflictos, donde los árbitros practicaron cómo reaccionar ante conatos de bronca, utilizando el silbato, el lenguaje corporal y la coordinación con asistentes o autoridades para solicitar apoyo policial si fuese necesario. También se abordó el creciente uso del VAR amateur en ligas semi-profesionales, haciendo hincapié en la correcta interpretación de las repeticiones para evitar decisiones polémicas que puedan inflamar los ánimos.
Sin embargo, la capacitación no es la única solución. Los organizadores reconocen que el problema radica en un sistema que prioriza la inversión en infraestructura y espectáculo por encima de la seguridad de árbitros, jugadores y público. “El deporte se ha convertido en un negocio, pero si no invertimos en seguridad, estamos abonando a la tragedia. Lo que pasó en Torreón puede repetirse, e incluso con consecuencias más graves, si no actuamos con responsabilidad”, reflexionó Rangel.
El objetivo a largo plazo es establecer un protocolo formal de seguridad para los árbitros, respaldado por todas las ligas. Esto implica la instalación de cámaras de vigilancia, radios de comunicación, la credencialización de jugadores y campañas educativas dirigidas a padres de familia y aficionados, especialmente en torneos infantiles y juveniles.
El curso en Torreón es solo el primer paso de un largo camino. La alta participación y el compromiso de los árbitros demuestran que existe una voluntad real de cambio. “La muerte de nuestro compañero nos marcó profundamente. No queremos más mártires del silbato. Queremos respeto, profesionalismo y canchas seguras”, concluyó uno de los árbitros asistentes al taller. La esperanza es que esta iniciativa se replique en otras ciudades del país, para que el fútbol amateur deje de ser sinónimo de riesgo y el silbato nunca más suene por última vez a causa de la violencia.
Fuente: El Heraldo de México