17 de mayo de 2025 a las 06:55
Detengan el impuesto a las remesas
La sombra de un nuevo impuesto del 5% sobre las remesas se cierne sobre millones de familias, generando una ola de preocupación e indignación en la comunidad inmigrante y más allá. El Caucus Hispano del Congreso ha alzado la voz, dirigiendo una carta contundente al presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, instándole a rechazar esta propuesta que califican de injusta, discriminatoria y contraproducente. La misiva, cargada de argumentos sólidos, desgrana las múltiples razones por las cuales este impuesto representaría un duro golpe para las familias que dependen de estas transferencias y para la economía en general.
El corazón de la argumentación reside en la naturaleza esencial de las remesas. Lejos de ser un lujo o un capricho, estas transferencias de dinero son el sustento de millones de personas en países donde las necesidades básicas a menudo son inalcanzables. Imaginen la angustia de una madre que depende del dinero enviado por su hijo en Estados Unidos para alimentar a sus otros hijos, o la desesperación de un anciano que necesita la ayuda de su familia en el extranjero para costear sus medicinas. Para estas familias, las remesas no son un extra, son la diferencia entre la subsistencia y la precariedad.
La carta del Caucus Hispano subraya la profunda injusticia de un sistema que pretende gravar a los inmigrantes que contribuyen a la economía estadounidense, mientras exime a los ciudadanos. Millones de titulares de tarjetas de residencia permanente y visas de no inmigrante, muchos de ellos desempeñando trabajos esenciales en sectores clave como la agricultura, la sanidad o la tecnología, se verían afectados por este impuesto. Se trata de personas que trabajan arduamente, pagan sus impuestos y contribuyen al bienestar del país, y ahora se les pretende castigar por el simple hecho de querer ayudar a sus familias. Este doble rasero no solo es discriminatorio, sino que también socava los principios de igualdad y justicia que deberían ser el pilar de cualquier sociedad democrática.
La propuesta del impuesto a las remesas no solo es una mala política desde el punto de vista social, sino también desde una perspectiva económica. Al reducir la cantidad de dinero que llega a los países de origen, se frena el desarrollo económico y se debilitan los lazos comerciales con nuestros vecinos del hemisferio. Además, la medida podría tener el efecto contrario al deseado en materia migratoria. Al dificultar la supervivencia de las familias en sus países de origen, el impuesto podría empujar a más personas a buscar alternativas desesperadas, incluyendo la migración irregular.
La voz del Caucus Hispano se suma a la de otros líderes que han condenado enérgicamente esta propuesta, incluyendo a la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo. La mandataria mexicana ha calificado la medida como perjudicial para la economía de ambos países y como una traición a los valores estadounidenses. Su postura resalta la dimensión internacional del problema y la necesidad de una cooperación binacional para encontrar soluciones que beneficien a ambas naciones.
En definitiva, el impuesto a las remesas representa una amenaza para millones de familias, para la economía y para los valores que definen a Estados Unidos como una nación de inmigrantes. La carta del Caucus Hispano es un llamado a la razón, una exhortación a rechazar esta medida injusta y a buscar alternativas que promuevan el desarrollo, la justicia y la solidaridad entre los pueblos. El futuro de millones de familias depende de la decisión que se tome. Es hora de que los legisladores escuchen las voces de quienes serían más afectados y actúen con responsabilidad y compasión.
Fuente: El Heraldo de México