Logo
NOTICIAS
play VIDEOS

Inicio > Noticias > Economía

16 de mayo de 2025 a las 09:30

T-MEC: ¿Oportunidad para México?

La sombra del "Día de la Liberación" se cierne sobre América del Norte, amenazando con sumir a la región del T-MEC en una profunda recesión comercial. Las proyecciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) pintan un panorama sombrío: una caída del 12.6% en las exportaciones y del 9.6% en las importaciones para 2025. Estas cifras no son simples estadísticas, son la antesala de una tormenta económica que podría arrastrar al comercio global de mercancías a terreno negativo, impactando el crecimiento mundial en 1.7 puntos porcentuales.

Para México, la situación es particularmente delicada. Nuestra profunda integración con la economía estadounidense nos hace especialmente vulnerables a las consecuencias de esta posible crisis. El informe de la OMC no deja lugar a dudas: el comercio internacional se enfrenta a una contracción real, con una disminución proyectada del 0.2% en el volumen del comercio mundial de mercancías. Si bien este porcentaje puede parecer modesto a primera vista, la realidad es que representa una pérdida significativa de oportunidades de crecimiento, especialmente si lo comparamos con el potencial de casi tres puntos porcentuales que se alcanzaría en un escenario de baja arancelaria.

El fantasma de una escalada proteccionista, con el retorno de aranceles recíprocos y una creciente incertidumbre en las políticas comerciales, acecha en el horizonte. De materializarse este escenario pesimista, la contracción del comercio mundial podría alcanzar un alarmante 1.5%, profundizando la crisis y sus consecuencias.

Ante este panorama incierto, la revisión del T-MEC se convierte en una prioridad absoluta para México. El anuncio del Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sobre el inicio de las consultas internas y trilaterales para la revisión del tratado en el segundo semestre de 2025, es un paso en la dirección correcta. Esta revisión, prevista formalmente para 2026, no es una simple formalidad, sino una oportunidad crucial para fortalecer el tratado y adaptarlo a las nuevas realidades del comercio global.

El T-MEC es la piedra angular de nuestra economía. Gracias a este acuerdo, México se ha consolidado como la décima economía exportadora del mundo, con cerca del 90% de sus exportaciones dirigidas a Estados Unidos. La estabilidad del T-MEC es fundamental para mantener la confianza de los inversionistas y asegurar la competitividad de nuestra región. Por ello, iniciar los diálogos con anticipación y con una agenda clara es esencial.

Es importante destacar que, como ha señalado el Secretario Ebrard, no se trata aún de una renegociación del tratado, sino de una etapa preparatoria para definir las prioridades de la revisión. La participación del nuevo gobierno de Canadá añadirá una dinámica política importante a este proceso, lo que subraya la necesidad de una coordinación estrecha y una visión compartida entre los tres países.

Uno de los temas más sensibles en esta revisión será, sin duda, el tratamiento arancelario fuera del marco del T-MEC, especialmente tras el "Día de la Liberación". La anticipación, la coordinación y la unidad de los tres países serán claves para abordar este tema con éxito y minimizar el impacto negativo de los nuevos aranceles. El futuro de nuestro comercio exterior, motor de nuestra economía, está en juego, y no podemos permitirnos la inacción.

La revisión del T-MEC no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para fortalecer nuestra posición regional y atraer nuevas inversiones. Debemos aprovechar este momento para modernizar el acuerdo, adaptarlo a los desafíos actuales y asegurar la prosperidad de nuestra región. De lo contrario, corremos el riesgo de enfrentarnos al escenario catastrófico que pronostica la OMC.

Las palabras de Ralph Ossa, economista en jefe de la OMC, resuenan como una advertencia: los aranceles tienen efectos colaterales profundos e imprevistos. No solo reducen las exportaciones y distorsionan los flujos comerciales, sino que también minan la confianza de los agentes económicos, generando un clima de incertidumbre que frena la inversión y el crecimiento.

La OMC, por su parte, se enfrenta al desafío de mantener su relevancia como árbitro del comercio mundial y ofrecer soluciones que estabilicen el sistema multilateral. El llamado a sus miembros a aprovechar esta crisis como una oportunidad para modernizar acuerdos, actualizar reglas y fortalecer los mecanismos de resolución de disputas es un paso crucial en la dirección correcta.

Más allá de las cifras y las proyecciones, lo que está en juego es el equilibrio del sistema global de comercio. Las desviaciones comerciales ya son una realidad, con un aumento previsto de las exportaciones de China hacia regiones fuera de América del Norte como consecuencia de los nuevos aranceles estadounidenses. Esta intensificación de la competencia en mercados alternos afectará especialmente a los países emergentes y menos desarrollados, que tienen menor capacidad de reacción.

Si bien algunos de estos países podrían experimentar beneficios temporales en sectores específicos, como textiles y electrónicos, donde compiten con China, estos beneficios serán frágiles y pasajeros. Una escalada arancelaria sostenida frenaría las inversiones, rompería las cadenas de suministro y deterioraría las ventajas competitivas, impactando negativamente el crecimiento global.

En este contexto, la responsabilidad colectiva es más importante que nunca. La proliferación de medidas unilaterales socava el sistema basado en reglas que ha impulsado la expansión del comercio mundial durante décadas. La historia nos ha enseñado, una y otra vez, que el proteccionismo, lejos de proteger, aísla y empobrece.

Fuente: El Heraldo de México